DIEZ MILLONES DE VOTOS

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viernes 10 de abril de 2009

 
LOS DOCUMENTOS DEL GOLPE

El 11 de abril de 2002 se ejecutó un golpe de Estado en Venezuela. En el mismo se destituyó al Presidente elegido democráticamente Hugo Chávez Frías. Este golpe fue estimulado por la mayoría de los medios de comunicación. En el libro Los Documentos del Golpe, editado por la Defensoría del Pueblo, se plasman los principales eventos que descubren a estos medios.

Para mejor visibilidad vea las presentaciones en Full Screen




domingo 5 de abril de 2009

 

El Inca Valero campeón mundial ligero



El imbatido Edwin Valero fue muy superior al pugilista colombiano, a quien derribó en tres ocasiones en el segundo asalto para que el réferi Laurence Cole detuviera la desigual contienda a los 49 segundos de ese episodio.


viernes 20 de febrero de 2009

 
Grano rojo rojito en el trasero

Posted by Picasa

jueves 12 de febrero de 2009

 
Verificado y Confirmado por la CEPAL



jueves 5 de febrero de 2009

 
Si va Si va La Enmienda Va


 
La Enmienda Si Va



miércoles 4 de febrero de 2009

 
4 de febrero Día de la Dignidad Nacional



domingo 25 de enero de 2009

 

Las Líneas de Chávez
La Cuarta Fase: “El Despliegue”


“El mundo gira...” dice una vieja canción de los años 60.
Y gira de verdad.
“Dejen al viento soplar...”. Y sopla de verdad.


Asumió Barack Obama, en medio de grandes expectativas de un mundo que dice “ya basta”, ante tantas agresiones de un Imperio en decadencia. Ha dicho que allí donde “los líderes que quieren crear conflictos estén dispuestos a abrir el puño”, entonces “les vamos a tender la mano”.

Pues bien, desde aquí, donde millones de seres humanos, en el Sur del planeta, hemos sufrido desde hace tanto tiempo los puñetazos del Imperio norteamericano, estoy seguro que recojo la voz de los pueblos atropellados, cuando digo que quien debe abrir de verdad sus puños, es precisamente el gobierno de Estados Unidos. Desde todo el mundo llegarían entonces manos extendidas, llenas de fraternidad.

Entre ellas, sin duda, las de este soldado revolucionario y las de millones de venezolanas y venezolanosque,aunque Obama todavía no lo sepa, aquí estamos construyendo una democracia profunda: ¡el Socialismo Democrático¡.


Mientras tanto, “dejemos al viento soplar”, y digamos como Santo Tomás: “ver para creer”. Y como nuestro amigo y gran escritor uruguayo Eduardo Galeano: “ojalá”.

Fidel, desde su trinchera de ideas, esa que la vida le reservó para continuar incidiendo en las batallas del siglo XXI, siguiendo aquel estratégico lineamiento de Simón Bolívar, cuando dijo en Angostura que “la imprenta es la artillería del pensamiento” ya lo adelantó en sus escritos de hace apenas unas horas: “Sin embargo, a pesar de todas las pruebas soportadas, Obama no ha pasado por la principal de todas. ¿Qué hará entonces cuando el inmenso poder que ha tomado en sus manos sea absolutamente inútil para superar las insolubles contradicciones antagónicas del sistema?'.


Ya Lula también había dicho lo suyo hace unos días, desde la ancha Planicie de Maracaibo, allá donde con apoyo brasileño, estamos construyendo un polo socialista de desarrollo: 'Chávez, tenemos que hablar con Obama antes que lo atrape la maquinaria'.


Mientras tanto, en medio del torbellino de acontecimientos mundiales, aquí en la Patria de Bolívar continúa, cada día más intensa, esta batalla política por la Enmienda Constitucional. Lo repito: aquí, los patriotas; allá, los colonialistas.


En mis permanentes recorridos por el país, desde Barcelona hasta Cabimas, donde juramenté decenas de miles de comités por el Sí, pertenecientes al Frente de las Misiones Socialistas, hasta esas calles, veredas y bloques de la parroquia heroica que es el 23 de Enero, he notado el creciente entusiasmo del pueblo venezolano, acompañado de un verdadero frenesí, desbordado de Pasión Patria.


Necesario es ahora redoblar la ofensiva general en todo el frente y por todas partes.


Hoy domingo 25 de enero, se inicia la 4ta Fase de nuestra campaña: El Despliegue.


¡¡Llamo a todo el pueblo, a los partidos de la Alianza, a los Frentes Sociales, a las Patrullas Socialistas, a los Comités por el Sí, a desplegar toda la iniciativa, la creatividad, la alegría, la organización, la maquinaria y la movilización, hora tras hora, día tras día, casa por casa, calle por calle, barrio por barrio, ciudad por ciudad, en una gigantesca operación ofensiva, inteligente, apasionada y razonada!! Necesario es pulverizar la poderosa campaña de desinformación que la contrarrevolución continúa lanzando contra el pueblo, basada en la permanente manipulación y el engaño, en un sinfín de cuentos mediáticos de laboratorio, como ese monumento al absurdo y a la idiotez que es el cuento de la 'reelección indefinida'.

Cada vez que escucho a un pitiyanqui decir que la Enmienda es 'reelección indefinida', recuerdo a Shakespeare en Macbeth: “...un cuento contado por un idiota, lleno de sonido y furia, y que no significa nada”.

Es así: “reelección indefinida” no significa nada. Sencillamente, la reelección es definida, o no es. Veamos: el acto de reelegir significa obligatoriamente la convocatoria definida a elecciones; la definición de una fecha para la votación popular y un exactamente definido período de mandato; la Constitución define los lapsos, de cuatro a seis años, para todos los cargos de elección popular...

¡¡No existe entonces, ninguna cosa que se parezca a lo que los pitiyanquis llaman 'reelección indefinida'!! Reelegir es volver a elegir. Quien aspire a continuar en un cargo de elección popular, tiene que someterse al veredicto del pueblo.

¿Se puede perpetuar alguien en el poder si los votantes no lo eligen? ¿Por qué no puede ser el pueblo el que ponga y quite gobiernos? ¿Por qué la oposición teme, como al diablo, contestar estas simples preguntas? ¿Cuál es la razón de su temor? Yo si lo sé. ¡¡Le temen es al pueblo, que despertó como un gran Lázaro colectivo!!.

Yo te propongo, compatriota, hombre o mujer, joven de mi Patria, que entre tú y yo, entre todos nosotros, votando Sí el próximo 15 de febrero, logremos perpetuar en el poder al pueblo venezolano, hagamos vitalicio el Proyecto Nacional Simón Bolívar para lograr la plena Independencia Nacional, coloquemos en un trono eterno ese binomio maravilloso, sólo posible en la futura Sociedad Socialista: ¡¡la Igualdad y la Libertad!!.

Yo, el soldado Chávez, tu amigo Chávez, creo en ti, y digo con el Padre Bolívar: “creo más en las resoluciones del pueblo que en los consejos de los sabios”.

Y digo contigo: SÍ!!

viernes 16 de enero de 2009

 
TODOS SOMOS PALESTINOS


Pasado y Presente
























domingo 11 de enero de 2009

 

Todos somos palestinos

Todos fuimos, somos, podríamos ser execrados por alguna imaginaria pertenencia étnica o alguna verídica adscripción cultural o política y seleccionados por ella para el gueto, el campo de exterminio, el Holocausto.

Todos fuimos, somos, podríamos ser vejados en nuestra propia tierra, discriminados en nuestra cuna, heridos constantemente por la mirada, la pedrada, el culatazo, el escupitajo de quienes se creen superiores por ser distintos y distintos por ser bestiales.
Todos somos palestinos

Todos fuimos, somos, podríamos ser expulsados de nuestro país y reducidos a hileras de pasos que deambulan de uno a otro campo de refugiados sin más horizonte que el alambre de púas.

Todos fuimos, somos, podríamos ser el hambre sin pan, la sed sin agua, la intemperie sin paisaje, la memoria sin recuerdos, la enfermedad sin medicina, la herida sin venda, la quemadura sin analgésico, la amputación sin anestésico, el dolor sin justicia, la muerte sin sentido.

Todos fuimos, somos, podríamos ser víctimas de la limpieza étnica, de los bombardeos contra la población civil, de las bombas de racimo, de la fosa común, de las guerras relámpago que oponen nuestra carne a los carros blindados y nuestros ojos a la invasión de la muerte.

Todos fuimos, somos, podríamos ser los huérfanos, los deudos, los sobrevivientes, los solitarios, los acorralados, sin más compañía que el recuerdo, sin más familia que la lágrima ni más hijo que el alarido ni más hermandad que el desvelo.

Todos somos, podríamos ser, fuimos, los amedrentados por el alarido de las sirenas y el anonimato de las maquinarias de la guerra, los soldados desconocidos, las bajas estimadas, los cuerpos contados o las tumbas sin nombres.

Todos somos, podríamos ser, fuimos, Noche y Niebla, pero también Plomo Fundido.

Todos fuimos, podríamos ser, somos, los culpables de vivir, los ejecutados por el crimen de tener razón, los muertos en aras del espacio vital, los sentenciados por los dividendos, los condenados en las rebatiñas por la energía fósil, los degollados en nombre del Dios del Amor, los satanizados por lo medios, los agredidos representados como agresores, los borrados por el eufemismo, los daños colaterales, los desechables, los prescindibles.

Todos fuimos, somos, podríamos ser los monstruos que ejecutan las atrocidades o que dicen vengar atrocidades cometiéndolas contra inocentes o las consagran con la indiferencia, la inactividad, la pasividad, la complicidad, el silencio.

Luis Britto García


lunes 5 de enero de 2009

 


"Plomo fundido" sobre la conciencia judía
León Rozitchner


"Si nosotros nos revelamos incapaces de alcanzar una cohabitación y acuerdos con los árabes, entonces no habremos aprendido estrictamente nada durante nuestros dos mil años de sufrimientos y mereceremos todo lo que llegue a sucedernos."
Albert Einstein, carta a Weismann, 1929.

¿Recuerdan cuando hace dos mil años los judíos palestinos, nuestros antepasados en Massada sitiada, enfrentaron las legiones del Imperio romano y se suicidaron en masa para no rendirse? ¿Recuerdan la rebelión popular y nacional de nuestros macabeos contra la invasión romana, cuando murieron decenas de miles de judíos y se acabó la resistencia judía en Palestina y nos dispersamos otra vez por el mundo? ¿No piensan que esa misma dignidad extrema que nuestros antepasados tuvieron, de la que quizá ya no seamos dignos, es la que lleva a la resistencia de los palestinos que ocupan en el presente el lugar que antes, hace casi dos mil años, ocupamos nosotros como judíos? ¿No se inscribe en cambio esta masacre cometida por el Estado de Israel en la estela de la "solución final" occidental y cristiana de la cuestión judía? ¿Han perdido la memoria los judíos israelíes? No: sucede que se han convertido en neoliberales y se han cristianizado como sus perseguidores europeos, que, luego de exterminarlos, empujaron a los que quedaron vivos para que se fueran a vivir a Palestina con el terror del exterminio a cuestas.

El meollo de la actual tragedia está en la Shoá. Si la memoria de su pasado define el sentido histórico que marcó el "destino" del pueblo judío, donde se van hilando las cuentas de nuestro derrotero, y si el acto final en el que culmina ese destino convoca a los judíos israelíes a aniquilar la resistencia de otros pueblos inocentes, algo del sentido histórico ha desaparecido de la memoria de los israelíes. ¿Puede ser invocada la Shoá sin ser infieles a los desaparecidos, cuando al mismo tiempo el sentido completo de ese acontecimiento monstruoso ha quedado oscurecido? ¿Cómo podríamos "hacer memoria" si la construimos con los únicos recuerdos de nuestro pasado que los culpables europeos del genocidio nos autorizan? Es cierto: si los israelíes recuerdan todo, pierden a sus aliados. Porque la memoria de la Shoá que llevó al retorno a una tierra perdida hace mucho tiempo tendría que volver a ser pensada.

Lo primero a recordar: nuestros perseguidores históricos no fueron ni son los palestinos. Nuestros perseguidores estaban y siguen estando en las naciones de cultura europea que nos expulsaron y masacraron, y sin embargo son ellos los que siguen marcando el destino de todos nosotros, sobre todo de los judíos israelíes. ¿Será por eso que se busca olvidar a los verdaderos culpables de la Shoá? Los israelíes ya no se preguntan por el pasado bimilenario judío. Nunca los judíos, salvo excepciones, acusan del exterminio judío a la religión cristiana y a la economía capitalista que produjeron necesariamente la Shoá, como la conclusión de un silogismo que se venía desarrollando en Europa cristiana desde su mismo origen, como si el nazismo hubiera sido sólo un accidente sin antecedente en la historia europea y todo comenzara con Hitler. ¿No será que luego de la Shoá ustedes, los descendientes de los judíos europeos asimilados, se aliaron luego con los exterminadores en un pacto oscuro que el terror dictaba, y volvieron ahora todos, de cierta manera, a ser judeo–cristianos? Porque seamos honestos: el Tercer Reich se ha prolongado en el 4º Reich del Imperio norteamericano. Es claro: prefieren no saberlo porque el Estado de Israel está –nosotros los judíos latinoamericanos sí lo sabemos– al servicio del poder cristiano–imperial de los EE.UU. ¿O van a creerse que los EE.UU. y Europa combatieron al nazismo para salvar a los judíos? ¿Por qué ahora habrían de seguir persiguiéndolos si mantienen lo que tienen de judíos congelado sólo en lo arcaico religioso? Pero ¿no les dice nada pasar a ocupar ahora el lugar impiadoso, como brazo armado de los poderosos capitalistas cristianos, contra una población civil asediada y asesinada por osar defenderse contra la expropiación ilimitada de un territorio que debía ser compartido?

Recordemos. Karl Schmitt, filósofo católico del nazismo, había puesto de relieve lo que la hipocresía democrática ocultaba: la categorías políticas son todas ellas categorías teológicas. Es decir: la política occidental (democrática y capitalista) tiene su fundamento en la teología cristiana. Es notable: Schmitt coincide con lo que Marx joven decía en Sobre la cuestión judía: el fundamento cristiano del Estado germano se prolonga como premisa también en el Estado democrático.

Y si la política occidental al desnudarse muestra su fundamento teológico oculto, sin el cual no hubiera habido capitalismo, entonces toda política de Estado capitalista era antijudía, porque ése era el escollo que el cristianismo había encontrado para consolidarse como religión universal. No contra los judíos cristianizados que, como ustedes en Israel, apoyan esa política, es cierto. Ustedes tienen de cristianos, sin saberlo, lo que ocultan en su propia memoria al ocultar que la Shoá como "solución final" fue un exterminio teológico (cristiano) político europeo. Schmitt la tenía clara. Lo que el sutil filósofo alemán católico necesitaba activar, en momentos de peligro extremo para el cristianismo y el capitalismo frente a la amenaza de la Revolución Rusa y las rebeliones socialistas, era el fundamento cristiano escondido en la política: el odio visceral y alucinado religioso antijudío para que en Europa reverdeciera con toda intensidad el fundamento grabado durante siglos en el imaginario popular cristiano. Y con ese vigor arcaico reverdecido pudieran enfrentar la amenaza revolucionaria del judeo–marxismo.
Por eso, frente a la apariencia liberal de la política democrática como una relación "amigo-amigo", el fundamento de la política nazi extremaba las categorías de "amigo–enemigo" que Schmitt vuelve a poner de relieve en el "estado de excepción" como la verdad oculta de la democracia: el único enemigo histórico cuando entra en crisis el fundamento social europeo son nuevamente los judíos. En 1933, frente a la amenaza del socialismo tildado quizá con cierta razón de judío, resurgía para muchos europeos todo su pasado y encontraban en los judíos el fundamento más profundo de lo más temido para su concepción cristiana: las premisas judías de un materialismo consagrado, no meramente físico cartesiano como la economía capitalista requería. Por eso Schmitt vuelve a desnudar las categorías fundantes adormecidas que la teología católica mantenía vivas: volvía al fundamento religioso de la política cristiana del Estado democrático para enfrentar el peligro del "comunismo ateo y judío".

Sucede que en ese momento los judíos laicos formaban parte de la creatividad moderna que en Europa alimentó el pensamiento político y científico: eran rebeldes todavía, no como tantos de ahora, y por eso Marx de joven pensaba que los judíos, una vez superada su etapa religiosa y se hicieran laicos prolongando la esencia judía más allá de lo religioso, podrían pasar a formar parte activa de la liberación humana.

Y cuando al fin los europeos creían haber logrado en el siglo XIX la universalización del cristiano–capitalismo que se expandía colonizando a sangre y fuego el mundo, aparece otra vez el materialismo judaico como premisa del socialismo, que no es físicamente metafísico sino que parte de la Naturaleza como fundamento de la vida del espíritu humano. Tiemblan entonces en Europa los fundamentos cristianos de la política y de la economía: un nuevo fantasma la recorre y se manifiesta en una teoría judía revolucionaria. De lo cual resulta que en momentos de crisis Hitler sólo representó, en términos estrictamente religiosos, culturales y políticos, el temor de toda la cultura occidental ante los comunistas y los judíos como los máximos enemigos de ambos, ahora renovados: del capitalismo y del cristianismo. El racismo de los nazis –esa "teozoología política"– no es más que el espiritualismo cristiano secularizado que el Estado nazi consagró laicamente en las pulsiones de los cuerpos arios.
Una vez aniquilados los millones de judíos –como luego fueron arrasando y aniquilando con la misma consigna a millones de soviéticos "judeo-comunistas"– el impacto aterrorizante de la "solución final" hizo que los judíos casi nunca, salvo muy pocos, se atrevieran a señalar a los verdaderos culpables del genocidio (como pasó entre nosotros con los genocidas). Con la derrota de los nazis como únicos culpables –según cuenta la historia de los vencedores– desapareció en Europa la historia de los pogromos y las persecuciones cristianas medievales y modernas que nos aterraron durante siglos: la de los franceses tanto como la de los italianos, los españoles, los polacos y los rusos mismos. Sólo los nazis alemanes fueron antijudíos.

Los judíos cristianizados por el terror del cristiano-capitalismo en Europa luego de la Shoá buscaron su "hogar" fuera de Europa: se instalaron en Palestina, como si el reloj de la historia, ahora teológica, se hubiera detenido hacía dos mil años. No se dieron cuenta de que la mayoría de los judíos que volvían a Israel no eran como nuestros antepasados que se habían ido: los descendientes de los defensores de Massada o de los macabeos. Buber, Gershon Scholem y tantos otros sí lo recordaban. Nadie quería que nos volviera a pasar otra vez lo mismo, es cierto; pero en vez de enfrentar y denunciar a los verdaderos culpables del genocidio –que ahora nos apoyaban para que nos fuéramos para siempre de Europa y termináramos nosotros mismos la etapa final democrática de la "solución final" judía que ellos comenzaron– los israelíes terminaron sometiendo a los palestinos como los romanos, los europeos y los nazis lo hicieron antes con nosotros. Pero primero tuvieron que vencer la resistencia de nuestros pioneros socialistas.

Los israelíes, apoyados ahora por el Imperio cristiano–capitalista que los había perseguido, crearon también en Israel un Estado teológico, pero la "parte" secularizada dentro de ese Estado judío siguió siendo la del Estado cristiano. Volvieron como judíos para culminar en Israel la cristianización comenzada en Europa: mitad judíos eternos en lo religioso, mitad cristianos secularizados en lo político y en lo económico. Por eso ahora en Israel el Estado mantiene la economía neoliberal capitalista y cristiana sostenida por los religiosos judíos sedentarios, detenidos en el tiempo arcaico de su rumiar imaginario. Y por el otro lado los iraelíes son neoliberales en la política y en la economía y en la ciencia "neutral", cuyas premisas iluministas son cristianas. Mitad judíos en el sentimiento, mitad cristianos en el pensamiento.
Y por eso quieren que todos, también aquí y ahora, seamos como ellos: judeo-cristianos como el rabino Bermann, avalado por el cardenal Bergoglio, o judíos–laicos como Aguinis, neoliberal letrado avalado por el obispo Laguna. O como los directivos de la AMIA, que tienen la potestad de determinar si soy o no judío. Si soy judío "progresista" y no me secularicé como cristiano, entonces no soy judío, no podré aspirar a ser enterrado en un cementerio comunitario porque me faltaría la parte cristiana de mi ser judío. Pero judíos–judíos, esos que prolongan en lo que hacen o piensan los valores culturales judíos, quedan al parecer muy pocos, aunque sean muchos los que leen hebreo o reciten kaddish en la tumba de sus padres. Todos están aureolados con la coronita del cristiano-capitalismo que al fin los ha vencido por el terror cristiano luego de dos mil años de resistencia empecinada: convertidos ahora al "judeo-cristianismo".

Por eso la creación del Hogar Judío en Palestina tiene un doble sentido: la "solución final" europea tuvo éxito, logró su objetivo, el cristianismo europeo se desembarazó de los judíos y muchos de los que se salvaron se fueron de Europa casi agradecidos, sin querer recordar por qué se iban y quiénes los habían exterminado. La Europa cristiana y democrática se había sacado el milenario peso judío de encima. Pero mis padres, que llegaron a las colonias judías de Entre Ríos, sí lo sabían.
Todos los judíos estamos pagando esta inmerecida transacción, ese "olvido" del Estado de Israel, al que seguramente se habrían negado los defensores del Ghetto de Varsovia, que murieron, ellos sí, sabiendo quiénes eran los responsables políticos, económicos y religiosos –estaban a la vista–- como los millones de judíos europeos que murieron en los campos de exterminio. Los judíos que vinieron luego, esos que estamos viendo, no quisieron ni pensar a fondo en los culpables: se unieron a los poderosos y saludaron alborozados que el socialismo stalinista antisemita se derrumbara arrastrando al olvido al mismo tiempo, como si fuera lo mismo, la memoria de los pioneros judíos revolucionarios asesinados por Stalin. Por eso sus sueños mesiánicos dependen ahora únicamente de los cristianos y del capitalismo para poder realizarse. Sólo tenían que hacer una cosa: permutar al enemigo verdadero por un enemigo falso.

Estamos pagando muy cara esta conversión judía. Los israelíes, ya vencidos en lo más entrañable que tenían de judíos históricos, se han transformado en la punta de lanza del capitalismo cristiano que los armó hasta los dientes para enfrentar el mayor y nuevo peligro que tiene el cristianismo: los mil millones de musulmanes que pueblan el mundo. Pero ni los musulmanes ni los palestinos fueron los culpables de la Shoá: los culpables del genocidio son ahora sus amigos, que los mandan al frente.
Y aquí cierra la ecuación política amigo-enemigo de Karl Schmitt. Antes, hasta la Segunda Guerra Mundial, el fundamento teológico de la política era "amigo/cristiano–enemigo/judío". Ahora que los judíos vencidos se cristianizaron como Estado teológico neoliberal la ecuación es otra: "amigo/judeocristiano–enemigo/musulmán". ¿Este es el lamentable destino que Jehová nos reservaba a los judíos? Porque de lo que hacen ustedes en Israel depende también el destino de todos nosotros.

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viernes 2 de enero de 2009

 
Israel

No es el mejor augurio que el futuro presidente de Estados Unidos repita una y otra vez, sin que le tiemble la voz, que mantendrá con Israel la “relación especial” que une los dos países, en particular el apoyo incondicional que la Casa Blanca dispensa a la política represiva (represiva es decir poco) con que los gobernantes (¿y porqué no también los gobernados?) israelíes han venido martirizando por todos los modos y medios al pueblo palestino. Si a Barack Obama no le repugna tomar su té con verdugos y criminales de guerra, buen provecho le haga, pero que no cuente con la aprobación de la gente honesta. Otros presidentes colegas suyos lo hicieron antes sin necesitar otra justificación que la tal “relación especial” con la que se da cobertura a cuantas ignominias fueron tramadas por los dos países contra los derechos nacionales de los palestinos.

A lo largo de la campaña electoral Barack Obama, ya fuera por vivencia personal o por estrategia política, supo dar de sí mismo la imagen de un padre dedicado. Eso me permite sugerirle que le cuente esta noche una historia a sus hijas antes de que se duerman, la historia de un barco que transportaba cuatro toneladas de medicamentos para socorrer a la población de Gaza en la terrible situación sanitaria en que se encuentra, y que ese barco, Dignidade era su nombre, ha sido destruido por un ataque de fuerzas navales israelíes con el pretexto de que no tenía autorización para atracar en sus costas (creía yo, ignorante redomado, que las costas de Gaza eran palestinas…). Y que no se sorprenda si una de las hijas, o las dos a coro, le dicen: “No te canses, papá, ya sabemos qué es una relación especial, se llama complicidad en el crimen”.

Los cadáveres de cinco hermanas palestinas de 4 a 17 años muertas en
el bombardeo nocturno israelí a una mezquita del campo de refugiados
de Yabalia yacen en la morgue de un hospital

José Saramago
cuaderno.josesaramago.org

martes 23 de diciembre de 2008

 


Rubicunda

Las lámparas ardían sin cesar ya bien entrada la madrugada. En la sala imperial estaban el emperador Constantino con tres de sus asesores sentados en torno a una inmensa mesa plagada de pergaminos y copas doradas con vino, y seis soldados de custodia algo más lejos, parados en torno a las dos puertas de la enorme habitación. Las caras tensas de todos los reunidos denotaban preocupación.

–Así es, señores– sentenció Constantino con aire ceremonial. –Es imprescindible que en forma urgente hagamos algo… Y creo que los cristianos… Bueno, la jerarquía de los cristianos, todos sus obispos, el obispo de Roma, los de Oriente, el de Libia, todos ellos, de poder ser quienes hundan al imperio, si los sabemos poner de nuestro lado, podrán ser nuestra salvación–.

–Sí, Majestad. Claro que sí, pero… no será tarea fácil–.

–¿Y quién dijo que lo fuera? Nada es fácil, señores. ¡Nada! ¿O creen, acaso, que no costó muchísimo vencer a Licinio? Por supuesto que sí… ¡Pero lo hice!–, agregó levantando atronadoramente el tono de la voz. –Insisto: si los cristianos son el peligro para el imperio, no hay más camino que neutralizarlos–.

–Es lo que venimos haciendo desde hace trescientos años, Majestad–.

–Pero no alcanza. No alcanza, al menos, hacerlo de esa manera–.

De pronto, dirigiéndose a uno de sus asistentes con una copa de vino en la mano y los ojos llenos de un brillo asesino, Constantino preguntó casi con desdén:

–Dinos, Plinio: ¿cuántos cristianos se llevan comidos ya los leones?–

–No sabría deciros la cifra exacta, Eminencia. Pero calculo que en estos últimos años…–, la expresión de desconcierto del interrogado era evidente. Sacando fuerzas de donde no las tenía, agregó: –calculo…este…que varios miles–.

–Bueno, aunque no sepas la cantidad exacta, es evidente que matamos cristianos, y matamos más cristianos… y nunca deja de haber más. ¿Qué tiene esta creencia que atrae tanto a la gente?–

En realidad, la última expresión del emperador no era una pregunta en sentido estricto. Era una reflexión con forma de interrogación. Se lo estaba preguntando a sí mismo.

–Es que…estos cristianos siguen las enseñanzas de ese subversivo…– terció uno de los asesores, sintiéndose interpelado.

–¿Quién? ¿Ese que llaman el rey de los judíos?–, interrumpió furioso Constantino.

–El mismo, Excelencia. Ese mismo–.

Se hizo un silencio tenso en la estancia. Nadie se atrevía a continuar hablando a la espera de la reacción del emperador.

De pronto, dando un manotazo sobre la mesa, gritó imperioso: –¡A dormir, señores! Ya es muy tarde. Y haremos así: si matándolos no podemos detenerlos, neutralizaremos a sus jefes. Tal vez eso es lo que tendríamos que haber hecho hace tiempo: trabajar con la dirigencia en vez de hacer correr tanta sangre. Ya lo hablé con el obispo Osio de Córdoba. Haremos esa reunión aquí mismo, cerca de Constantinopla. Será en Nicea, para el mes de mayo–. Diciendo esto, se levantó. Todos lo hicieron tras él, y en respetuoso silencio lo saludaron agachando discretamente la cabeza.

Faltaban tres meses para el encuentro. Constantino había estipulado que el 20 de mayo, por la tarde, comenzaría el evento, el mismo día en que, por la mañana, darían inicio las celebraciones del triunfo sobre su rival Licinio con el que quedaba unificado el imperio. Para demostrar claramente que era el único emperador sin sombra de dudas, festejaría su poderío militar y político al mismo tiempo que pondría en marcha el plan para terminar con esa molestia de los cristianos, que no cesaban de crecer y fortalecerse.

Los preparativos para el concilio religioso se sucedían a marcha forzada. En relativamente poco tiempo fueron convocados cerca de cuatrocientos obispos de todos los puntos del imperio; incluso el obispo de Roma, Silvestre I, fue directamente invitado por Constantino a través de una carta firmada de su propia mano. Contar con esa presencia era fundamental para su estrategia imperial, estimaba el monarca. Faltando unas pocas semanas para el inicio de la gran cita, el prelado informó que no podría estar en persona debido a su avanzada edad, pero enviaba en su lugar dos representantes, Víctor y Vicentius.

–No está mal– concluyó Constantino. –Por último, viene alguien–.

Los cristianos, de una secta esotérica, habían pasado a ser un verdadero poder a lo largo y ancho de todo el imperio. Si bien no detentaban ninguna autoridad política ni militar, su presencia moral les confería una fuerza que las lanzas de los soldados imperiales no lograban silenciar.

–Esto de amarse unos a los otros todos como iguales, además de ser una locura, es peligroso. ¿Dónde se ha visto tamaña afrenta a la jerarquía? ¿Cómo permitirlo? Los de abajo deben temer a los de arriba, no amarlos. Y nosotros, los superiores, ¿cómo vamos a amar a nuestros súbditos, a nuestros esclavos?–

Constantino el Grande, como gustaba hacerse llamar, no sabía mucho de teología. Ni le interesaba saber. Para él esas discusiones eran absurdas, una completa pérdida de tiempo. Con una de sus amantes, la preferida: Gilberta, se permitió ser bastante locuaz al respecto:

–Para serte franco, yo, en lo más recóndito, sigo siendo un ferviente adorador del “Sol Invicto”, el dios al que profesaran respeto mis padres y cuya tradición me transmitieron. ¡No puedo entender esta moda moderna del cristianismo! Aunque en verdad, lo que más me incomoda de todo esto no son esas cuestiones ridículas de si el rey de los judíos fue mandado por un dios todopoderoso, si pudo revivir después de muerto en la cruz y si voló hacia los cielos. No, todo eso me tiene sin cuidado, Gilberta–, decía emocionado el soberano ante los ojos de una muchacha que lo miraba con ojos desorbitados luego de haber hecho tres veces el amor. Era evidente que la pobre no entendía ni una palabra lo que su señor le decía, pero no dejaba de seguirlo con atención.

–¿Sabes qué es lo que más me indigna en verdad? Ese desprecio que tienen los cristianos por la autoridad. ¿Viste cómo nos desprecian a nosotros, la autoridad del imperio más grande del mundo? ¿Tú te has dado cuenta la forma en que tratan a nuestros soldados? No los agreden sino que… ¡los aman!–

–Mira, mi señor: con humilde respeto me permito deciros que, hasta donde yo puedo darme cuenta, ellos transmiten bondad, humildad. Cuando dicen que son todos iguales, ¿porque eso es lo que dicen, verdad?, pues… cuando dicen eso, lo creen. Lo creen y lo practican–.

Constantino quedó sorprendido. Jamás hubiera imaginado que una de sus amantes pudiese decir algo así. No sólo por el contenido de lo dicho. Eso, por lo pronto, ya lo exasperaba. Pero más aún lo sacaba de quicio que una mujer, una “vulgar amante”, como solía decir, pudiera tener criterio propio.

–¡Pero qué! ¿Tú también eres cristiana entonces?–, vociferó el emperador.

La joven comenzó a temblar atemorizada. Ya sentía el filo de la daga en su garganta, y antes que ello ocurriera se tiró al piso abrazando los pies de su señor.

–No, mi amo. No, por favor…Os pido perdón–. Las lágrimas brotaban profusas en sus ojos despavoridos.

–Levántate, vamos, levántate–, dijo magnánimo Constantino. –No es contigo el problema. Pero me haces ver claramente lo que venía pensando, me lo reafirmas. Tú eres alguien del pueblo finalmente, una plebeya. Y ves en estos subversivos lo que, seguramente, ve todo el populacho: una promesa, y por tanto, ¡un peligro para el imperio!–

–Pero ¿por qué dices eso, mi amo y señor?–, preguntó Gilberta conmocionada.

–¿Es que no terminas de verlo? Estos fanáticos, subversivos y revolucionarios, son un nuevo Espartaco para la seguridad del imperio. Y si no los paramos a tiempo serán ellos los que terminarán derrotándonos. ¡Pero ya sé cómo los neutralizaremos! Compraremos a sus dirigentes. Mucho oro, piedras preciosas, buenas ropas… ¿A quién no le gusta eso? Todo hombre tiene su precio, mi querida Gilberta–. Dicho lo cual, volvieron a hacer el amor dos veces más, con más ferocidad que las anteriores.

A los colaboradores directos del emperador llamó un tanto la atención tal acumulación de riquezas. Nunca habían visto tantas monedas de oro juntas, ni tantas piedras preciosas. Había objetos de arte y maravillas traídas desde todos los puntos del imperio, y de más allá: tapices de Persia, joyas de Libia, tejidos finos de Siria, marfil de la India, las mejores espadas de acero de Iberia, vinos de Grecia, adornos en mármol de Italia. En el botín se habían considerado también esclavas negras, atractivas jovencitas de provocativos cuerpos y lasciva mirada. Había también leones de Eritrea y rarezas como tigres de la Bengala o una gran alberca con animales acuáticos como serpientes marinas, medusas de colosal tamaño y cocodrilos gigantes del Nilo. Nadie sabía exactamente para qué era todo eso. Sólo el emperador lo sabía. El emperador y algunos de sus pocos asesores de confianza.

–¡Magistral, Su Excelencia! Seguro que aceptarán. ¿Quién rehusaría a tanto esplendor?– fueron las obsecuentes palabras de alguno de ellos.

La oferta era más que generosa: fin de las persecuciones, fin de los suplicios para los cristianos y grandes riquezas para los obispos, para todos por igual, incluso cargos públicos en la dirección del imperio. Todo ello a cambio de moderar el discurso subversivo, o que al menos Constantino y la aristocracia gobernante consideraban subversivo, por parte de la secta de los cristianos. Había que demostrar que las enseñanzas del que consideraban su Maestro, ese carpintero predicador al que se le atribuían milagros y que hablaba del amor incondicional, de la igualdad entre todos los hombres, que todo eso era secundario. Lo importante era la adoración de un dios omnipotente, único, absoluto, no comprometido con cuestiones terrenales y que prometía a todos un paraíso eterno luego de la muerte. Y no era eso precisamente lo que había enseñado este judío ajusticiado junto a dos ladrones. Había que empezar a escribir una nueva historia.

–El populacho, finalmente, cree y hace lo que le dicen sus dirigentes. Para algo nuestros antepasados habrán inventado aquello de “pan y circo”, ¿verdad?– explicaba Constantino sin tapujos. Su claridad, no por descarnada, era menos acertada.

Los obispos fueron llegando hacia principios de mayo. En general era gente pobre, del pueblo, convencidos de su obra y de su prédica. Todos habían aceptado ir a Nicea sin conocer de la oferta que les esperaba; pero todos habían visto en la propuesta del emperador la posibilidad de poner fin a la persecución de su gente. Eso es lo que les había impulsado a asistir. Eran ya trescientos años de sufrimientos, y si ahora se podía poner un remedio a esa situación, no era de desaprovecharse la ocasión.

Muchos de ellos habían sido duramente torturados por los soldados del imperio en años recientes, y todos llevaban a sus espaldas las indecibles penurias de su pueblo cristiano, en nombre del cual ahora hablaban. Todos los obispos fueron recibidos personalmente por Constantino, quien les presentó la oferta uno por uno.

También lo mismo fue para con Arrio, el rebelde presbítero de Alejandría.

Llegó acompañado de Eusebio de Nicomedia, pero por no ser obispo, si bien podía estar en el cónclave, no tenía derecho a participar en las deliberaciones. De todos modos, era figura clave. Era él, popular y amado por sus seguidores, quien constituía sin dudas el principal obstáculo para los planes de manipulación de toda la dirigencia cristiana. El problema estribaba en asuntos teológicos, pero de decisiva importancia práctica, políticos por tanto.

–No importa si este predicador que andaba los caminos de la Palestina existía desde siempre como espíritu o fue creado en un momento por el dios que adoran los cristianos. No importa si son de la misma sustancia padre e hijo. Miren, señores: todas esas son pamplinas intrascendentes. Y si a este tal Arrio de Alejandría le interesa profundizar en esos temas y hacer una causa en la defensa de su tesis, bueno… mientras quede en puras discusiones teológicas, pasa. Pero si con esto de que Jesús era un mortal iluminado por el dios padre, lo que se transmite finalmente al populacho es la preocupación por la igualdad entre todos los mortales…, si es así: ¡señores, entonces estamos perdidos!–

Las palabras de Constantino ante sus asesores más cercanos estaban cargadas de pasión, de profunda convicción. Se veía que en el asunto le iba la vida. Y no sólo la suya: ahí se jugaba la vida del imperio del que era amo supremo y conductor. Cualquier alzamiento que contradijera la rígida estructura social de las clases dominantes era una alarma intolerable. La rebelión esclava de trescientos años atrás aún estaba presente en la memoria de la aristocracia, y este movimiento que reivindicaba la igualdad solidaria entre todos los seres humanos tenía el valor de una nueva afrenta insoportable, peor que la de los esclavos.

–Esto que os diré ahora es un riguroso secreto de Estado, y si alguno de vosotros osara hacer la más mínima confesión al respecto, confesiones de esas que solemos hacerle a nuestras amantes al calor de algún trago, si alguno cometiera la tamaña estupidez de permitir que se le escapase una letra al respecto, por mi honor de Emperador os juro que con estas manos le cortaré el cuello–. El silencio en la recámara era absoluto. Se podía escuchar la respiración alterada de todos; nadie se atrevía a tomar la palabra. Fue Lúculo quien se atrevió a preguntar:

–Majestad, con todo el respeto del caso, ¿en qué consiste el plan?–

–Hay que transformar a este Jesús de Nazareth en un dios, una deidad inalcanzable, alguien que no tenga nada que ver con las penurias mundanas, alguien a quien se alabe por su majestuosidad inapelable y no porque incite a la rebelión–.

–No necesitamos un nuevo Espartaco– agregó victorioso Lúculo.

–¡Exacto!, querido amigo. Necesitamos un nuevo Júpiter, un nuevo Zeus. Que el populacho se preocupe por la salvación de sus almas, por la vida de ultratumba y que nos deje las riquezas tranquilas. Si ahora el dios de moda se llama Jehová, Jesús o judío crucificado, pues que así sea. Y si este harapiento carpintero barbado rey de los judíos nos sirve para mantenernos en paz: ¡viva Jesús de la cruz! Y hagámonos todos cristianos. Pero cuidado: ¡basta de rebeliones y amor entre iguales! ¿Está claro?–

Como siempre que Constantino hablaba con ese tono lapidario, sus rodeantes callaban; y en muchos casos, temblaban de miedo. En este momento no estaba increpando a ninguno de los presentes, pero de todos modos su actitud era tan arrolladora, el brillo de sus ojos tan feroz y su voz tan estentórea que los cuatro acompañantes se sentían cohibidos.

Nunca se supo exactamente qué dijo el emperador a cada uno de los dirigentes cristianos con los que habló en forma personal. A todos les dispensó no menos de una hora en su cámara imperial. A todos ofreció buen vino y mejores viandas. También a los heterodoxos Arrio de Alejandría y Eusebio de Nicomedia.

Todos los obispos de entre los alrededor de trescientos asistentes, o la gran mayoría al menos, salieron rebosantes de alegría de su reunión con el sumo dignatario imperial. También Eusebio. Pero no así Arrio.

La propuesta de bienes materiales y cargos jerárquicos del imperio en sus respectivas zonas de influencia conmovió a la casi totalidad. También a Eusebio. Fueron necesarias fuertes reprimendas por parte de Arrio para que su compañero no cayera en la tentación de la oferta. Tocado en su conciencia, finalmente optó por defender las tesis arrianas durante el concilio. Pero las riquezas y el poder en juego inclinaron la balanza totalmente hacia lo que perseguía el emperador. Por casi absoluta mayoría todos los obispos decidieron anatematizar la posición arriana.

Dado que el mismo Arrio no podía tomar parte en las deliberaciones a puerta cerrada de los jerarcas por no ser obispo, durante mucho tiempo del cónclave se dedicó a vagar por la ciudad de Nicea, por los jardines del palacio donde se hospedaba, a contactar gente del lugar. Fue así que conoció a Gilberta, la amante preferida de Constantino.

–La carne es débil– se decía Arrio justificándose, –y la mía mucho más aún–.

Fue conocerse y mutuamente desearse en forma desenfrenada. La pasión desatada era grande. Arrio no quería desentenderse un momento del desarrollo de las deliberaciones, y también quería estar todo el tiempo con su recién conocida amante. Entre una y otra actividad pasó los días en que tuvo lugar el concilio.

Parecía que todos los obispos habían aceptado de buen grado la oferta de Constantino y todos coincidían en la necesidad de dejar claro que Jesús era dios quitándole su carácter mundano. Pero ante ello Arrio decidió contraatacar. Toda una noche pasó junto con Eusebio redactando el alegato que usarían para probar la terrenalidad del predicador de Nazareth. Al día siguiente Arrio prefirió desestimar el llamado de Gilberta, quien tenía la certeza de estar sola todo el día puesto que el emperador asistiría a las reuniones con los religiosos; él quería acompañar fervientemente, aunque fuera del recinto, la defensa que realizaría su compañero delante a todo el sínodo.

Eusebio, gran orador, pronunció una encendido discurso en latín. Sus argumentos fueron contundentes, directos. No quedaban dudas que el Maestro, enviado de dios, venía a traer un mensaje novedoso para aquel entonces: el amor y la tolerancia. Era más importante incluso, según su fervorosa presentación, la figura de Jesús que la del mismo padre celestial. El nuevo movimiento de los cristianos, según sus palabras, estaba llamado a ser una salvación en un mundo plagado de injusticias y guerras. El amor incondicional entre todos los seres humanos era la clave, tanto como la renuncia a la soberbia, a la arrogancia que confieren las riquezas materiales y el poder.

Pero en medio de la ponencia de Eusebio fueron varios los obispos que lo interrumpieron al grito de “¡hereje!”, “¡blasfemo!”. Incluso, en un conato de agresión contra su persona, le quitaron de su mano el pliego donde tenía escritas sus notas y lo rompieron.

–“¡Destierro, destierro!”– fue el pedido generalizado de los presentes. Constantino, presente en la sala de deliberaciones, sonreía complacido.

Consecuencia de ello fue que tanto el ponente, Eusebio, como la cabeza del movimiento, Arrio de Alejandría, fueron condenados al exilio. El libro de este último, Talía, un compendio de sermones usualmente cantados con profundo fervor por los feligreses de su diócesis, fue quemado públicamente.

Pero la otra consecuencia, seguramente la más importante, fue la aprobación del documento que el emperador tanto ansiaba, la declaración que legitimaba la naturaleza divina del predicador subversivo y que no daba lugar a futuras controversias, lo que posteriormente se conoció como el Credo Niceno: “Creemos en un Dios Padre Todopoderoso, hacedor de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, engendrado como el Unigénito del Padre, es decir, de la sustancia del Padre, Dios de Dios; luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no hecho; consustancial al Padre; mediante el cual todas las cosas fueron hechas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra; quien para nosotros los humanos y para nuestra salvación descendió y se hizo carne, se hizo humano, y sufrió, y resucitó al tercer día, y vendrá a juzgar a los vivos y los muertos. Y en el Espíritu Santo”.

Como era de esperarse, ni Arrio ni Eusebio firmaron el documento, marchando prestos al exilio. Tan apresurados salieron que Arrio ni siquiera pudo despedirse de Gilberta.

Todo esto trajo profundas consecuencias, tanto para los cristianos como para la dinámica del imperio. Cooptados los principales dirigentes de ese movimiento tan molesto a la corona que era la naciente iglesia cristiana, comprada buena parte de sus obispos con el oro imperial, las nuevas relaciones que comenzaron a tejerse entre ambas instancias fueron dejando atrás el espíritu fraterno de los primeros seguidores del Maestro Jesús. El lujo, la adoración de la riqueza y de los poderes temporales fueron haciéndose cada vez más presentes entre la jerarquía eclesiástica. Aquello de “poner la otra mejilla” terminó por ser una mera declaración vacía, y las mieles del poder fueron tiñendo la práctica cotidiana de los jerarcas, cada vez más hasta hacerlos sentir un nuevo poder, poder que persistió en el tiempo más allá del mismo Imperio Romano.

El cristianismo, a partir del concilio de Nicea, comenzó a hacerse cada vez más popular por todo el imperio, dado que ya no era perseguido; no llegó a ser aún la religión oficial en tiempos de Constantino, pero devino la religión popular, la religión de moda, pues era la que profesaba el emperador. De hecho, él cada vez más se intrometía en cuestiones supuestamente teológicas, pero que no eran sino la marcha política del movimiento hasta ayer contestatario. Eran, en realidad, cuestiones de Estado. Después de su intervención para forzar el Credo Niceno, se sentía ya un especialista en estos temas de fe. “El obispo de los de afuera de la Iglesia”, gustaba decirse, no sin cierta sorna.

De esta manera, con su intervención se lograba dar fin a un largo proceso de unificación para todo el imperio. Con su reciente triunfo sobre Licinio había un solo emperador, y por tanto una ley y una ciudadanía única para todos los hombres libres. Para que la unificación fuese completa faltaba una religión única. De ahí la necesidad tan imperiosa de este concilio para lograr una sola cristiandad, dócil y uniformada al máximo posible.

–La inversión en unas cuantas joyas y monedas de oro no fue mal negocio– reflexionaría satisfecho.

La iglesia cristiana, de un factor de enfrentamiento al poder, terminaría siendo con los años un poder en sí mismo. Caído el imperio, sería ella quien sobreviviría victoriosa.

Eusebio de Nicomedia, hábil político y pariente en grado lejano de Constantino, fue logrando acercarse nuevamente a la corona hasta lograr su rehabilitación. Finalmente llegaría a ser el confesor privado del monarca y quien lo bautizaría ya en su lecho de muerte, dado que Constantino nunca fue realmente cristiano durante toda su vida.

En un primer momento, apenas concluido el concilio en Nicea, el emperador había pensado que lo mejor para cortar en forma terminante con todas esas discusiones teológicas que sólo servían para confundir a la gente, sería acabar con Arrio. Había pensado mandarlo a matar, y eso mismo le contó a Gilberta en una noche de amor –con ella era con quien más se permitía esas licencias confesándole, a veces imprudentemente, secretos de Estado–.

Conmocionada por la noticia, la joven rogó una y mil veces al soberano con lágrimas en los ojos que reconsidera la medida. Constantino, hondo conocedor de las pasiones humanas, entrevió algo raro en ese ruego, y sin pensarlo dos veces hizo asesinar a Gilberta días después.

–Por ahora, me conviene más vivo que muerto este loco de Arrio. Pero esta perra… ¡muy probablemente hasta me haya engañado con él!... Seguro que sí, si no, no me hubiera suplicado ese perdón–.

Ya no hubo cristianos comidos por los leones en el Coliseo. La feligresía cristiana, como ocurre siempre con la gran masa, no entendía muy bien qué estaba sucediendo. Las conclusiones emanadas de Nicea eran ininteligibles al común de la gente. Eso de la “consustanciabilidad”, de “engendrado pero no hecho” eran galimatías fuera de su alcance; lo cierto es que ya no había persecuciones. También era cierto –cosa que llamaba poderosamente la atención– que los obispos y predicadores de la palabra iban abandonando el contenido humanista y de preocupación por la cotidianeidad en sus sermones. Había pasado a ser más importante la salvación del alma luego de la muerte que la solidaridad y el amor en el día a día, cambio que afectaría inexorablemente a la iglesia cristiana para la posteridad.

Arrio vivió en el destierro por diez años, en una remota comarca de Eritrea, donde tenía expresamente prohibido predicar cualquier enseñanza religiosa, y mucho menos escribir. Pero luego, a pedido del mismo Eusebio de Nicomedia, quien ya había vuelto a ganarse los favores de Constantino, fue mandado a buscar del exilio. Por motivos que nunca quedaron claros, el mismo emperador, con la venia de muchos obispos, decidió su readmisión en la comunión de la iglesia. Eso iba tener lugar en junio del año 336, once años después de haber sido excomulgado en Nicea. Pero la noche anterior al acto de rehabilitación, murió en circunstancias extrañas, aparentemente envenenado.

Según un palimpsesto que data del siglo V que da cuenta fragmentaria de estos acontecimientos –hallado por investigadores ingleses alrededor de 1750 en lo que hoy es la zona del Líbano– y de acuerdo a las reconstrucciones un tanto azarosas que pudieron hacerse, todo indicaría que el emperador Constantino I el Grande mandó a una de sus amantes a seducir a Arrio, cosa que habría sucedido efectivamente, para luego, utilizando sus dones femeninos, proceder a envenenarlo. La mujer habría sido originaria de Eleusis –la patria de Esquilo– y, según el palimpsesto de marras, se llamaba Rubicunda.

Marcelo Colussi: Escritor argentino, actualmente radicado en Guatemala.

miércoles 5 de noviembre de 2008

 

La Cara Perfecta del Imperio

Nadie puede negar el momento histórico que viven los Estados Unidos de Norteamérica. Una nación construida con la mano de obra de los esclavos africanos acaba de elegir su primer presidente afro-descendiente. Un país con una constitución que aún mantiene su lenguaje original que define a los negros como "tres quintos de un ser humano" acaba de eligir un hombre negro con una abrumadora mayoría. El voto fue otorgado a los afro-estadounidenses en el año 1870, cinco años después de la abolición de la esclavitud y casi 100 años después de la ratificación de la constitución por 55 hombres blancos terratenientes. Sin embargo, la población afro-estadounidense siguió recibiendo un trato de segunda y el país vivió en segregación durante la mayoría del Siglo XX. Las grandes luchas revolucionarios por los derechos civiles de Martin Luther King Jr., Malcolm X, las Panteras Negras, Angela Davis y otros grandes líderes de la comunidad afro en Estados Unidos durante los años sesenta y setenta lograron un posicionamiento importante para la población negra dentro del país. Sin embargo, el racismo y la segregación continuaron como temas integrales de la sociedad estadounidense. Hubo un Collin Powell por allí, una Condoleezza Rice por allá, pero siempre y cuando se subordinaban a la supremacía blanca y actuaban como los token negros para dar la apariencia de un gran progreso de la nación.

Barack Hussein Obama no es ningún Condoleezza Rice ni un Collin Powell, pero tampoco es un Martin Luther King Jr. y menos un Malcolm X. El Presidente Electo Obama es un afro-estadounidense que ha aprovechado de un momento de desesperación dentro del pueblo de Estados Unidos y que ha jugado sus cartas casi a la perfección. De padre africano, ausente de su vida, y madre blanca del corazón de Estados Unidos, el Estado de Kansas, Obama utilizó su ambición para lograr asistir a las mejores universidades del país ­ Columbia en Nueva York y luego Harvard para su doctorado en derecho. Optó por una candidatura al Senado por el Estado Illinois y logró recaudar suficientes fondos para ganar el puesto en 2004, convirtiéndose en uno de pocos afro-estadounidenses que ha sido elegido al Senado de Estados Unidos. Escribió dos libros sobre sí mismo, enfocados en la ausencia de su padre en su vida y su lucha por subir la escalera del "éxito" y "oportunidades" que supuestamente ofrece Estados Unidos con sus calles de oro. Se hizo multi-millonario con sus best sellers y otros trabajos que le llegaron por su carisma y potencial como un próximo líder del país. No fueron sino dos años en el Senado y Obama decidió arrancar una campaña para la presidencia, capitalizando el momento de descontento en el país debido al fracaso de la época Bush-Cheney y el rechazo a nivel nacional al posible regreso de los Clintons al poder.

Aunque no era el candidato preferido a comienzos de las primarias del partido demócrata, Obama eligió un equipo de campaña joven y sabio, y conocedor de las nuevas herramientas sociales: el Internet y los medios de comunicación. Entre Hillary Clinton y Obama, las primarias demócratas se convirtieron en un concurso de raza contra género. Ganó raza, ya que Hillary representaba más de lo mismo para muchos hartos de más de 20 años de las familias Bush y Clinton en el poder. Obama ofrecía una cara fresca, joven y morena, y un discurso poético, inteligente, reconciliador y sensible a las necesidades de un pueblo abandonado por sus gobernantes. No importaba que no tuviera experiencia en la política ni el gobierno, era el outsider que rápidamente se convirtió en el insider con más potencial para ganar las elecciones presidenciales.

Obama recibió el apoyo de grandes multinacionales, celebridades de peso, multi-millonarios y del partido demócrata, además de captar el voto afro-estadounidense y un sector juvenil que antes no había expresado un interés notable en la política nacional. La campaña de Obama convirtió la palabra cambio en una moda nueva. Fue creativa con el uso de Internet y páginas como Youtube.com, que fue el verdadero motor de la campaña de Obama, sacando nuevas cuñas y micros a favor de su elección casi todos los días. Apoyar a Obama se transformó en un nuevo estilo, algo chévere para la juventud, la moda del momento, el candidato cool. Y claro, pensar en la posibilidad de elegir un hombre negro que no se identificaba con la comunidad afro-estadounidense de manera abierta y directa y no empleaba un discurso anti-racista que incomodaba a los blancos, pues era bastante cómodo para la mayoría del país. Obama nunca habló de Black Power, no responsabilizaba a los blancos por la opresión de los negros y menos comentó sobre sus propias experiencias como un hombre de raza mestiza en un país donde frecuentemente golpeaban a los hombres negros que salían mano en mano con mujeres blancas. No, Obama decía que la nación era una sola, que no veía color ni sexo ni afiliación política ­ era un solo gran país los Estados Unidos de Norteamérica.

Con este discurso, Obama logró recaudar más dinero que cualquier otro candidato de la historia de Estados Unidos. En su discurso de victoria a la media noche del 4 Noviembre 2008, Obama admitió que su campaña había sido la mejor de la historia del país ­ la campaña perfecta. Vendieron su cara fresca y su color de piel al pueblo estadounidense, envuelto en su discurso de cambio y su tono monótono, pero suave y acariciador. Hasta vendieron su imagen al mundo ­ Obama, el cambio para Estados Unidos, el contrario de Bush-Cheney, un hombre moreno que entiende los dolores de los pueblos y se identifica con ellos. Jamás alguien así podría atacarlos o intentar dominarlos.

Pero no se engañen. Obama siempre fue claro con su punto de vista imperial y su reafirmación sobre la necesidad de recuperar la posición de Estados Unidos como un súper-poder y el país más grande y dominante del mundo. Al aceptar su victoria, Obama invocó los clichés de Estados Unidos, diciendo que al llegar a la presidencia era una muestra de que su "América" es un país donde todo es posible, donde las oportunidades no tienen límites ­ el sueño americano en vivo. Se le olvidó agregar que eso se hizo posible por los más de 3 mil millones de dólares invertidos en su campaña. Todo es posible en Estados Unidos con unos cuantos millones de dólares ­ nadie lo niega.
Obama es la cara perfecta del imperio. ¿Quién mejor puede presentar una imagen simpática de una Washington bien decaída y destruida por los ocho años de Bush-Cheney y sus guerras sin fin? ¿Será igual de fácil para Al Qaeda u otros grupos anti-estadounidenses atacar a un jefe de estado moreno con nombre árabe? ¿Podrán los pueblos en revolución apuntar sus dedos a la Casa Blanca de Obama y reclamar sus acciones agresivas, intervencionistas e imperiales? ¿Y qué pasará con el pueblo estadounidense? ¿Bajará su guardia y respirará con alivio pensando que ya la cosa esta en buenas manos y no hay que protestar más ni criticar más ni reclamar cambios reales?

Si, el imperio ha conseguido su representante perfecto, el que casi blinda sus acciones con su poesía y color. Es cierto que la elección de Obama se ha hecho historia y ha sido un paso importante para curar las heridas profundas de la esclavitud. Pero el imperio seguirá siendo el imperio, en eso Obama fue muy claro en su discurso de victoria. "A los que están fuera de Estados Unidos que nos quieren destruir, sépanlo con claridad que nosotros los derrotaremos," dijo con convicción. Que dios bendiga América.


*Dra. Eva Golinger Directora General Fundación Centro de Estudios Estratégicos de Seguridad "CESE

lunes 3 de noviembre de 2008

 
Explicación convincente sobre de crisis financiera global



miércoles 29 de octubre de 2008

 
Simón Bolívar en el espacio


 
Satélite Simón Bolivar


miércoles 15 de octubre de 2008

 
Culpables, millonarios e impunes
El mal hacer de una casta intocable de directivos está detrás de la crisis financiera
Ramón Muñoz 12/10/2008

"Cuando nace un brahmán, nace superior a la Tierra entera, es señor de todas las criaturas, y tiene que guardar el secreto del dharma. Todo lo que existe en el mundo es propiedad privada del brahmán. Por la alta excelencia de su nacimiento, él tiene derecho a todo. Esto es, es él quien goza, quien viste, quien da a otros, y es a través de su gracia que otros gozan", se dice en el Libro de Manu. Las leyes de Manu están contenidas en un antiguo manuscrito hindú que estableció el sistema de castas en la India hace más de dos mil años. El brahmán es la casta superior. Sólo unos elegidos pueden pertenecer a la misma y, como dice la cita, gozan de todos los derechos y su única labor es instruir en el conocimiento del mundo al resto de castas (salvo a los parias o intocables, que no gozan de ningún derecho).

El capitalismo moderno ha emulado este sistema de castas. Sus brahmanes son los directivos y consejeros de las grandes corporaciones. Gozan de privilegios y prebendas por doquier: sueldos estratosféricos, planes de incentivos, vacaciones, jet privados y club de campo a costa de la empresa... Y no tienen casi ninguna responsabilidad. Si las acciones suben, ellos son los que más ganan gracias a los programas de opciones sobre acciones que premian la revalorización bursátil. Si la cotización se derrumba o incluso si las firmas quiebran y los accionistas pierden todo lo invertido, ellos también ganan. En caso de despido, cuentan con cláusulas que les aseguran indemnizaciones multimillonarias, conocidas como paracaídas de oro (golden parachute), de las que no disfrutan los trabajadores, los parias de este orden económico.

El derrumbe del sistema financiero internacional ha sacado a la luz estas colosales prerrogativas de los directivos cuya gestión ha abocado a la desaparición a firmas históricas como

Lehman Brothers o Merrill Lynch. Sus arruinados accionistas y ahorradores o los trabajadores despedidos se preguntan por qué en lugar de ser reclamados por los juzgados, los ejecutivos han salido sin hacer ruido por la puerta de atrás y con las carteras llenas. Sólo las cinco mayores firmas financieras de Wall Street -Merrill Lynch, JP Morgan, Lehman Brothers, Bear Stearns y Citigroup- pagaron más de tres mil millones de dólares en los últimos cinco años a sus máximos ejecutivos, justo en el periodo en el que éstos se dedicaron a inflar las cuentas, empaquetando en fondos y otros activos opacos, préstamos incobrables que han derivado en la mayor crisis financiera de la historia.

Cuando el sistema se colapsó, las firmas siguieron siendo generosas con los causantes de la debacle. Stanley O'Neall se llevó a casa 161 millones de dólares cuando dejó Merrill Lynch; Charles Prince obtuvo 40 millones al dejar Citigroup, cifra similar a la que obtuvo Richard S. Fuld, de Lehman.

El código marinero tampoco va con los CEO (chief excutive officer, siglas en inglés de consejero delegado). Si el barco se hunde, son los primeros en coger el salvavidas, un salvavidas de oro. La comisión de investigación de la Cámara de Representantes de Estados Unidos ha puesto al descubierto esta semana que la cúpula directiva de Lehman Brothers aprobó bonus por millones de dólares para los ejecutivos que salieran de la empresa mientras negociaban con las autoridades federales el rescate de la quiebra. Su consejero delegado, Richard Fuld, cuya actuación ha llevado a la desaparición del banco de inversión más veterano de Estados Unidos (fundado en 1850), ganaba 17.000 dólares a la hora.

Pese a ser reverenciados por diarios financieros como The Financial Times o The Wall Street Journal como prototipo de eficiencia y seriedad, su comportamiento caprichoso se asemeja más bien al de los divos del pop o los artistas de Hollywood. James Cayne, el máximo responsable de Bear Stearns, se marchó a un torneo de bridge mientras colapsaban dos fondos de inversión que provocaron finalmente la desaparición de la quinta entidad financiera de Estados Unidos. ¡Ni siquiera encendía el móvil!

Angelo Mozilo, responsable de la quiebra del banco hipotecario Countrywide, consideraba una inexplicable afrenta personal que el consejo de administración le pidiera explicaciones acerca de los viajes de su esposa en el jet privado de la compañía, que le pagó 360 millones de dólares en los últimos cinco años.

La cultura del jet es consustancial a los CEO. Martin Sullivan, consejero delegado de AIG hasta que la aseguradora fue rescatada de la quiebra con fondos públicos por la Administración de Bush, gastó el año pasado 322.000 dólares en viajes privados o de vacaciones en el reactor de la empresa. Su colega Stanley O'Neal, presidente de Merrill Lynch, cargó gastos de avión y coche para uso particular por 357.000 dólares en 2007. Abandonó la compañía, hoy en manos de Bank of America, tras sufrir las mayores pérdidas de su historia, en octubre del año pasado, llevándose 161 millones de dólares bajo el brazo.

La constitución de ese modelo de dirección de las grandes compañías que otorga plenos poderes y remuneraciones desmesuradas a un grupo limitado de ejecutivos, no sujetos a ningún control efectivo ni a responsabilidad por su gestión, no es reciente.

Comenzó a fraguarse en los años ochenta y noventa, pero se ha consolidado completamente en lo que llevamos de siglo. Los datos no dejan lugar a dudas sobre la desigualdad laboral en la que se mueven estos asalariados de oro: en 1976, la remuneración media de los máximos ejecutivos de las corporaciones estadounidenses era 36 veces superior al sueldo medio de un trabajador de la empresa; en 1989, era 71 veces, y en 2007, cada directivo recibió 275 veces más que la retribución que sus trabajadores, según las cifras de The Institute for Policy Studies and United for a Fair Economy. Este mismo informe revela que entre 1996 y 2006 las retribuciones de los consejeros delegados crecieron un 45%, cuando el sueldo medio del trabajador estadounidense aumentó sólo un 7%.

Lo más sangrante de ese abismo salarial entre gestores y gestionados es que los emolumentos de los directivos poco o nada tienen que ver en muchos casos con los resultados de la empresa que dirigen, a diferencia de lo que ocurre con los trabajadores que, ante la menor dificultad, sólo les queda el camino de la moderación salarial, cuando no directamente del despido.

El consejo de administración de General Motors acordó en marzo pasado elevar el sueldo del presidente de la compañía automovilística, Rick Wagoner, hasta 2,2 millones de dólares, la misma base salarial que tenía antes de 2006, cuando se le recortó el salario dentro del plan de ajuste de costes que puso en marcha la compañía. El consejo acordó también otorgarle bonus y opciones sobre acciones por más de 10 millones de dólares, pese a que la firma de Detroit presentó en 2007 las mayores pérdidas de su historia que motivaron un plan de recorte laboral que afectó a 74.000 empleados, que se irán a la calle sin bonus ni planes de opciones. A los accionistas no les van mejor las cosas. Los títulos alcanzaron esta semana el nivel de 1950.

En materia de despidos, Wagoner ha superado de lejos a su antecesor en el cargo, Roger Smith, a quien el controvertido director de cine Michael Moore le dedicó su documental Roger & me en 1989, cuando cerró la planta de GM de su localidad natal, Flint (Michigan), dejando en el paro a 30.000 trabajadores.

Moore, que a lo largo de toda la filmación intentó sin éxito hablar con Smith, tendría aún más difícil charlar con Wagoner. La casta superior del neocapitalismo, como los brahmanes indios, no tiene que dar cuentas a nadie: ni periodistas, ni jueces, ni gobiernos, ni accionistas, ni impositores, ni contribuyentes. Para tapar los agujeros que ha causado su desastrosa gestión, los Estados han anunciado planes de inyección de fondos públicos por más de un billón y medio de euros que, en último término, saldrán del bolsillo de los contribuyentes.

Pero si alguien piensa que, ante este derrumbe general de la economía, los CEO han entonado el mea culpa y optado por la austeridad, está muy equivocado. Los máximos directivos de AIG se fueron a pasar un fin de semana a Monarch Beach, un exclusivo hotel de California en el que las habitaciones valen 800 euros por noche, para celebrar que el Tesoro estadounidense les había salvado de la quiebra inyectando 85.000 millones de euros de fondos públicos. Según se puso de manifiesto esta semana en la Comisión de la Cámara de Representantes, los ejecutivos de la que fuera la mayor aseguradora estadounidense se gastaron más de 440.000 dólares, incluyendo "manicura, tratamientos faciales, pedicuras y masajes", a costa de los contribuyentes. "Es tan básico como el salario, ya que supone recompensar el trabajo", se justificó el portavoz de AIG, Nicholas Ashoo.

"Sólo cuando la marea se retira, sabes quién nadaba desnudo". Warren Buffet, el financiero estadounidense y el más rico del planeta, suele repetir esta frase para describir la ceguera de accionistas y reguladores respecto a los directivos que gobiernan las empresas a su antojo y con total opacidad, de forma que nadie pueda conocer hasta su marcha la verdadera situación de las cuentas.

El consejo de Washington Mutual, la entidad bancaria que llegó a liderar la concesión de hipotecas en Estados Unidos, modificó en febrero los planes de bonos para sus máximos directivos de forma que pudieran cobrar esos pluses sin tener en consideración el índice de impagados en el negocio hipotecario del banco cuando éste ya se había disparado hasta extremos inadmisibles. Dos meses después, la compañía era adquirida a precio de saldo por un grupo de fondos de inversión. Los directivos cobraron sus bonos al salir de la empresa, al tiempo que 3.000 empleados eran despedidos. El consejero delegado, Kerry Killinger, alegó que de 2006 a 2007 se había bajado el sueldo un 21% hasta los 14,4 millones de dólares.

Un consuelo escaso para los accionistas que habían visto esfumarse más de un 90% de su inversión y que, pese a sus pérdidas, tuvieron que abonar 20 millones de dólares al gran Killinger, causante de su ruina, cuando finalmente decidieron echarle en septiembre pasado. Jean-Paul Votron, consejero delegado de Fortis, cobró un 15% más en 2007. Se le premiaba así por la compra de ABN Amro por 72.000 millones de euros. El banco holandés resultó estar infectado por los activos basados en las hipotecas subprime y llevó a la quiebra a Fortis, que ha tenido que ser rescatado por los Estados de Bélgica, Luxemburgo y Holanda.

La comisión de investigación del Congreso también destapó que Fuld autorizó pagos de 20 millones de dólares a dos directivos de Lehman cuatro días antes de que la firma se declarara en bancarrota.

El experto Graef Cristal, que dirige una revista online dedicada a analizar las compensaciones de los ejecutivos, considera que el fenómeno de la crisis de las hipotecas subprime o basura se explica en gran parte por el sistema de remuneraciones instaurado por los bancos de inversión estadounidenses a sus ejecutivos, a quienes reparten el 50% de sus beneficios, más que ningún otro sector.

Los empleados de los mayores cinco bancos de inversión percibieron 66.000 millones de dólares en 2007, de ellos, 39.000 millones en bonus. Esta cifra arroja una retribución media de 353.089 dólares por empleado, según Bloomberg. Como su sueldo dependía directamente de lo que ganara la empresa, hincharon artificialmente las cuentas, comercializando piramidalmente fondos u otros instrumentos financieros respaldados por los ahora llamados activos tóxicos.

"En Wall Street como en Hollywood, los beneficios tienden a venir en grandes paquetes y todos quieren un trozo. Da igual que se trate de la película Caballero Oscuro (la última de Batman) o de una gran fusión, quien tiene el poder de llevar a la gente al cine o de cerrar un acuerdo puede ganar lo que quiera", dice Cristal.

Contra esta insultante impunidad se han alzado voces desde el ámbito ciudadano y sindical. Curiosamente, la reacción de los dirigentes políticos ha sido más bien tibia. El presidente George W. Bush, empujado por los congresistas del Partido Republicano que veían peligrar su escaño por el clamor popular, se vio forzado a aceptar que los directivos de las firmas rescatadas por su plan de 700.000 millones de euros renunciaran a recibir las indemnizaciones pactadas, propuesta que se incluyó en la reforma del plan tras ser rechazado por la Cámara de Representantes. Así ha sucedido en el caso de AIG, o las financieras inmobiliarias Fannie Mae y Freddie Mac, cuyos presidentes cesados no hicieron valer sus cláusulas de indemnización.

La Oficina Federal de Investigación (FBI) ha abierto una investigación en 26 empresas en busca de posibles irregularidades contables. Y en la Cámara de Representantes se ha constituido una comisión de investigación por la que están pasando los principales responsables del derrumbe.

En Europa, por el momento, sólo meras declaraciones. La canciller alemana Angela Merkel conminó a los directivos de Hypo Real Estate, rescatado de la bancarrota por un grupo de bancos y el Estado, a que respondan con su patrimonio personal. El Gobierno francés obligó a Axel Miller, consejero delegado del banco franco-belga Dexia, a renunciar a la indemnización de más de tres millones de euros que le correspondían según su contrato por dejar ese cargo. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, puso como primera condición para participar en el rescate de la entidad financiera que ninguno de los directivos recibiera indemnizaciones extraordinarias.

Fuera de declaraciones admonitorias y la moralina para electores, ningún país ha anunciado cambios en la legislación para limitar los sueldos de los directivos o definir mejor sus responsabilidades en caso de quiebra.

Todos los intentos por limitar los emolumentos de los ejecutivos han resultado en vano. A mediados de los ochenta, hubo una fiebre de fusiones. Los reguladores advirtieron que muchas de esas operaciones no respondían a ninguna estrategia empresarial sino a las indemnizaciones que recibían los directivos que cerraban los acuerdos. Por eso, impusieron en Estados Unidos un impuesto sobre todas las indemnizaciones que excedieran tres veces el salario anual de los directivos. La única consecuencia fue que los ejecutivos cerraron cláusulas para que las compañías se hicieran cargo de esa tasa. En 1992, la Securities Exchange Commission (SEC), que vigila los mercados bursátiles en Estados Unidos, obligó a las empresas a informar de los emolumentos de sus directivos. No sólo no se avergonzaron de revelar sus ganancias anuales, sino que las han multiplicado por cuatro.

Un año después se intentó poner coto a los sueldos estratosféricos, limitando las deducciones fiscales a un millón de dólares. Se hizo una excepción para las recompensas no dinerarias. Como consecuencia se dispararon las remuneraciones en opciones sobre acciones. Y ya se ha convertido en una moda entre los presidentes de las corporaciones ganar un dólar al año. Los presidentes de

Yahoo!, Apple y Google están en ese club. En 2006, ganaron sólo un dólar como salario base. ¡Y millones de dólares en opciones y bonos!

Los gobiernos piden sacrificios a ahorradores, accionistas y trabajadores para salir al rescate de bancos y aseguradoras a costa de miles de millones de las arcas públicas. Y los culpables de este saqueo no sólo no son reclamados por la justicia, sino generosamente recompensados. Es como si a los asaltantes del tren de Glasgow les estuviera esperando el jefe de Scotland Yard en la estación de Londres para colgarles una medalla. Su botín fue de 60 millones de euros (al cambio actual) y se le llamó el robo del siglo. ¿Cómo llamaremos a las hazañas de los villanos de Wall Street?

lunes 6 de octubre de 2008

 
Leon Trotsky
If America Should Go Communist

(August 1934)



Should America go communist as a result of the difficulties and problems that your capitalist social order is unable to solve, it will discover that communism, far from being an intolerable bureaucratic tyranny and individual regimentation, will be the means of greater individual liberty and shared abundance.
At present most Americans regard communism solely in the light of the experience of the Soviet Union. They fear lest Sovietism in America would produce the same material result as it has brought for the culturally backward peoples of the Soviet Union.
They fear lest communism should try to fit them to a bed of Procrustes, and they point to the bulwark of Anglo-Saxon conservatism as an insuperable obstacle even to possibly desirable reforms. They argue that Great Britain and Japan would undertake military intervention against the American soviets. They shudder lest Americans be regimented in their habits of dress and diet, be compelled to subsist on famine rations, be forced to read stereotyped official propaganda in the newspapers, be coerced to serve as rubber stamps for decisions arrived at without their active participation or be required to keep their thoughts to themselves and loudly praise their soviet leaders in public, through fear of imprisonment and exile.
They fear monetary inflation, bureaucratic tyranny and intolerable red tape in obtaining the necessities of life. They fear soulless standardization in the arts and sciences, as well as in the daily necessities of life. They fear that all political spontaneity and the presumed freedom of the press will be destroyed by the dictatorship of a monstrous bureaucracy. And they shudder at the thought of being forced into an uncomprehended glibness in Marxist dialectic and disciplined social philosophies. They fear, in a word, that Soviet America will become the counterpart of what they have been told Soviet Russia looks like.
Actually American soviets will be as different from the Russian soviets as the United States of President Roosevelt differs from the Russian Empire of Czar Nicholas II. Yet communism can come in America only through revolution, just as independence and democracy came in America. The American temperament is energetic and violent, and it will insist on breaking a good many dishes and upsetting a good many apple carts before communism is firmly established. Americans are enthusiasts and sportsmen before they are specialists and statesmen, and it would be contrary to the American tradition to make a major change without choosing sides and cracking heads.
However, the American communist revolution will be insignificant compared to the Bolshevik Revolution in Russia, in terms of your national wealth and population, no matter how great its comparative cost. That is because civil war of a revolutionary nature isn’t fought by the handful of men at the top – the 5 or 10 percent who own nine-tenths of American wealth; this handful could recruit its counterrevolutionary armies only from among the lower middle classes. Even so, the revolution could easily attract them to its banner by showing that support of the soviets alone offers them the prospect of salvation.
Everybody below this group is already economically prepared for communism. The depression has ravaged your working class and has dealt a crushing blow to the farmers, who had already been injured by the long agricultural decline of the postwar decade. There is no reason why these groups should counterpose determined resistance to the revolution; they have nothing to lose, providing, of course, that the revolutionary leaders adopt a farsightcd and moderate policy toward them.
Who else will fight against communism? Your corporal’s guard of billionaires and multimillionaires? Your Mellons, Morgans, Fords and Rockefellers? They will cease struggling as soon as they fail to find other people to fight for them.
The American soviet government will take firm possession of the commanding heights of your business system: the banks, the key industries and the transportation and communication systems. It will then give the farmers, the small tradespeople and businessmen a good long time to think things over and see how well the nationalized section of industry is working.
Here is where the American soviets can produce real miracles. "Technocracy" can come true only under communism, when the dead hands of private property rights and private profits are lifted from your industrial system. The most daring proposals of the Hoover commission on standardization and rationalization will seem childish compared to the new possibilities let loose by American communism.
National industry will be organized along the line of the conveyor belt in your modern continuous-production automotive factories. Scientific planning can be lifted out of the individual factory and applied to your entire economic system. The results will be stupendous.
Costs of production will be cut to 20 percent, or less, of their present figure. This, in turn, would rapidly increase your farmers’ purchasing power.
To be sure, the American soviets would establish their own gigantic farm enterprises, as schools of voluntary collectivization. Your farmers could easily calculate whether it was to their individual advantage to remain as isolated links or to join the public chain.
The same method would be used to draw small businesses and industries into the national organization of industry. By soviet control of raw materials, credits and quotas of orders, these secondary industries could be kept solvent until they were gradually and without compulsion sucked into the socialized business system.
Without compulsion! The American soviets would not need to resort to the drastic measures that circumstances have often imposed upon the Russians. In the United States, through the science of publicity and advertising, you have means for winning the support of your middle class that were beyond the reach of the soviets of backward Russia with its vast majority of pauperized and illiterate peasants. This, in addition to your technical equipment and your wealth, is the greatest asset of your coming communist revolution. Your revolution will be smoother in character than ours; you will not waste your energies and resources in costly social conflicts after the main issues have been decided; and you will move ahead so much more rapidly in consequence.
Even the intensity and devotion of religious sentiment in America will not prove an obstacle to the revolution. If one assumes the perspective of soviets in America, none of the psychological brakes will prove firm enough to retard the pressure of the social crisis. This has been demonstrated more than once in history. Besides, it should not be forgotten that the Gospels themselves contain some pretty explosive aphorisms.
As to the comparatively few opponents of the soviet revolution, one can trust to American inventive genius. It may well be that you will take your unconvinced millionaires and send them to some picturesque island, rent-free for life, where they can do as they please.
You can do this safely, for you will not need to fear foreign interventions. Japan, Great Britain and the other capitalistic countries that intervened in Russia couldn’t do anything but take American communism lying down. As a matter of fact, the victory of communism in America – the stronghold of capitalism – will cause communism to spread to other countries. Japan will probably have joined the communistic ranks even before the establishment of the American soviets. The same is true of Great Britain.
In any case, it would be a crazy idea to send His Britannic Majesty’s fleet against Soviet America, even as a raid against the southern and more conservative half of your continent. It would be hopeless and would never get any farther than a second-rate military escapade.
Within a few weeks or months of the establishment of the American soviets, Pan-Americanism would be a political reality.
The governments of Central and South America would be pulled into your federation like iron filings to a magnet. So would Canada. The popular movements in these countries would be so strong that they would force this great unifying process within a short period and at insignificant costs. I am ready to bet that the first anniversary of the American soviets would find the Western Hemisphere transformed into the Soviet United States of North, Central and South America, with its capital at Panama. Thus for the first time the Monroe Doctrine would have a complete and positive meaning in world affairs, although not the one foreseen by its author.
In spite of the complaints of some of your arch-conservatives, Roosevelt is not preparing for a soviet transformation of the United States.
The NRA aims not to destroy but to strengthen the foundations of American capitalism by overcoming your business difficulties. Not the Blue Eagle but the difficulties that the Blue Eagle is powerless to overcome will bring about communism in America. The “radical” professors of your Brain Trust are not revolutionists: they are only frightened conservatives. Your president abhors “systems” and “generalities.” But a soviet government is the greatest of all possible systems, a gigantic generality in action.
The average man doesn’t like systems or generalities either. It is the task of your communist statesmen to make the system deliver the concrete goods that the average man desires: his food, cigars, amusements, his freedom to choose his own neckties, his own house and his own automobile. It will be easy to give him these comforts in Soviet America.
Most Americans have been misled by the fact that in the USSR we had to build whole new basic industries from the ground up. Such a thing could not happen in America, where you are already compelled to cut down on your farm area and to reduce your industrial production. As a matter of fact, your tremendous technological equipment has been paralyzed by the crisis and already clamors to be put to use. You will be able to make a rapid step-up of consumption by your people the starting point of your economic revival.
You are prepared to do this as is no other country. Nowhere else has the study of the internal market reached such intensity as in the United States. It has been done by your banks, trusts, individual businessmen, merchants, traveling salesmen and farmers as part of their stock-in-trade. Your soviet government will simply abolish all trade secrets, will combine all the findings of these researches for individual profit and will transform them into a scientific system of economic planning. In this your government will be helped by the existence of a large class of cultured and critical consumers. By combining the nationalized key industries, your private businesses and democratic consumer cooperation, you will quickly develop a highly flexible system for serving the needs of your population.
This system will be made to work not by bureaucracy and not by policemen but by cold, hard cash.
Your almighty dollar will play a principal part in making your new soviet system work. It is a great mistake to try to mix a “planned economy” with a “managed currency.” Your money must act as regulator with which to measure the success or failure of your planning.
Your “radical” professors are dead wrong in their devotion to “managed money.” It is an academic idea that could easily wreck your entire system of distribution and production. That is the great lesson to be derived from the Soviet Union, where bitter necessity has been converted into official virtue in the monetary realm.
There the lack of a stable gold ruble is one of the main causes of our many economic troubles and catastrophes. It is impossible to regulate wages, prices and quality of goods without a firm monetary system. An unstable ruble in a Soviet system is like having variable molds in a conveyor-belt factory. It won’t work.
Only when socialism succeeds in substituting administrative control for money will it be possible to abandon a stable gold currency. Then money will become ordinary paper slips, like trolley or theater tickets. As socialism advances, these slips will also disappear, and control over individual consumption – whether by money or administration – will no longer be necessary when there is more than enough of everything for everybody!
Such a time has not yet come, though America will certainly reach it before any other country. Until then, the only way to reach such a state of development is to retain an effective regulator and measure for the working of your system. As a matter of fact, during the first few years a planned economy needs sound money even more than did old-fashioned capitalism. The professor who regulates the monetary unit with the aim of regulating the whole business system is like the man who tried to lift both his feet off the ground at the same time.
Soviet America will possess supplies of gold big enough to stabilize the dollar – a priceless asset. In Russia we have been expanding our industrial plant by 20 and 30 percent a year; but – owing to a weak ruble – we have not been able to distribute this increase effectively. This is partly because we have allowed our bureaucracy to subject our monetary system to administrative one-sidedness. You will be spared this evil. As a result you will greatly surpass us in both increased production and distribution, leading to a rapid advance in the comfort and welfare of your population.
In all this, you will not need to imitate our standardized production for our pitiable mass consumers. We have taken over from czarist Russia a pauper’s heritage, a culturally undeveloped peasantry with a low standard of living. We had to build our factories and dams at the expense of our consumers. We have had continual monetary inflation and a monstrous bureaucracy.
Soviet America will not have to imitate our bureaucratic methods. Among us the lack of the bare necessities has caused an intense scramble for an extra loaf of bread, an extra yard of cloth by everyone. In this struggle our bureaucracy steps forward as a conciliator, as an all-powerful court of arbitration. You, on the other hand, are much wealthier and would have little difficulty in supplying all of your people with all of the necessities of life. Moreover, your needs, tastes and habits would never permit your bureaucracy to divide the national income. Instead, when you organize your society to produce for human needs rather than private profits, your entire population will group itself around new trends and groups, which will struggle with one another and prevent an overweening bureaucracy from imposing itself upon them.
You can thus avoid growth of bureaucratism by the practice of soviets, that is to say, democracy – the most flexible form of government yet developed. Soviet organization cannot achieve miracles but must simply reflect the will of the people. With us the soviets have been bureaucratized as a result of the political monopoly of a single party, which has itself become a bureaucracy. This situation resulted from the exceptional difficulties of socialist pioneering in a poor and backward country.
The American soviets will be full-blooded and vigorous, without need or opportunity for such measures as circumstances imposed upon Russia. Your unregenerate capitalists will, of course, find no place for themselves in the new setup. It is hard to imagine Henry Ford as the head of the Detroit Soviet.
Yet a wide struggle between interests, groups and ideas is not only conceivable – it is inevitable. One-year, five-year, ten-year plans of business development; schemes for national education; construction of new basic lines of transportation; the transformation of the farms; the program for improving the technological and cultural equipment of Latin America; a program for stratosphere communication; eugenics – all of these will arouse controversy, vigorous electoral struggle and passionate debate in the newspapers and at public meetings.
For Soviet America will not imitate the monopoly of the press by the heads of Soviet Russia’s bureaucracy. While Soviet America would nationalize all printing plants, paper mills and means of distribution, this would be a purely negative measure. It would simply mean that private capital will no longer be allowed to decide what publications should be established, whether they should be progressive or reactionary, “wet” or “dry,” puritanical or pornographic. Soviet America will have to find a new solution for the question of how the power of the press is to function in a socialist regime. It might be done on the basis of proportional representation for the votes in each soviet election.
Thus the right of each group of citizens to use the power of the press would depend on their numerical strength – the same principle being applied to the use of meeting halls, allotment of time on the air and so forth.
Thus the management and policy of publications would be decided not by individual checkbooks but by group ideas. This may take little account of numerically small but important groups, but it simply means that each new idea will be compelled, as throughout history, to prove its right to existence.
Rich Soviet America can set aside vast funds for research and invention, discoveries and experiments in every field. You won’t neglect your bold architects and sculptors, your unconventional poets and audacious philosophers.
In fact, the Soviet Yankees of the future will give a lead to Europe in those very fields where Europe has hitherto been your master. Europeans have little conception of the power of technology to influence human destiny and have adopted an attitude of sneering superiority toward “Americanism,” particularly since the crisis. Yet Americanism marks the true dividing line between the Middle Ages and the modern world.
Hitherto America’s conquest of nature has been so violent and passionate that you have had no time to modernize your philosophies or to develop your own artistic forms. Hence you have been hostile to the doctrines of Hegel, Marx and Darwin. The burning of Darwin’s works by the Baptists of Tennessee is only a clumsy reflection of the American dislike for the doctrines of evolution. This attitude is not confined to your pulpits. It is still part of your general mental makeup.
Your atheists as well as your Quakers are determined rationalists. And your rationalism itself is weakened by empiricism and moralism. It has none of the merciless vitality of the great European rationalists. So your philosophic method is even more antiquated than your economic system and your political institutions.
Today, quite unprepared, you are being forced to face those social contradictions that grow up unsuspected in every society. You have conquered nature by means of the tools that your inventive genius has created, only to find that your tools have all but destroyed you. Contrary to all your hopes and desires, your unheard-of wealth has produced unheard-of misfortunes. You have discovered that social development does not follow a simple formula. Hence you have been thrust into the school of the dialectic – to stay.
There is no turning back from it to the mode of thinking and acting prevalent in the seventeenth and eighteenth centuries.
While the romantic numskulls of Nazi Germany are dreaming of restoring the old race of Europe’s Dark Forest to its original purity, or rather its original filth, you Americans, after taking a firm grip on your economic machinery and your culture, will apply genuine scientific methods to the problem of eugenics. Within a century, out of your melting pot of races there will come a new breed of men – the first worthy of the name of Man.

 
SI NORTEAMÉRICA SE HICIERA COMUNISTA
León Trotsky
17 de agosto de 1934

Si Norteamérica se hiciera comunista como consecuencia de las dificultades y problemas que el orden social capitalista es incapaz de resolver, descubriría que el comunismo, lejos de ser una intolerable tiranía burocrática y regimentación de la vida individual, es el modo de alcanzar la mayor libertad personal y la abundancia compartida.
En la actualidad muchos norteamericanos consideran el comunismo solamente a la luz de la experiencia de la Unión Soviética. Temen que el sovietismo en Norteamérica produzca los mismos resultados materiales que les trajo a los pueblos culturalmente atrasados de la Unión Soviética.
Temen que el comunismo los meta en un lecho de Procusto (1), y señalan el conservadurismo anglosajón como un obstáculo insuperable hasta para encarar algunas reformas posiblemente deseables. Aducen que Gran Bretaña y Japón intervendrían militarmente contra los soviets norteamericanos. Tiemblan ante la perspectiva de que los norteamericanos se vean regimentados en sus hábitos de alimentación y vestido, obligados a subsistir con raciones de hambre, a leer una estereotipada propaganda oficial en los periódicos, a servir de simples ejecutores de decisiones tomadas sin su participación activa. O suponen que tendrían que guardarse para sí sus pensamientos mientras alaban en voz alta a los líderes soviéticos por temor a la cárcel o al exilio.
Temen la inflación monetaria, la tiranía burocrática y tener que pasar por un intolerable papeleo “rojo” para obtener lo necesario para vivir. Temen la estandarización desalmada del arte y la ciencia, así como de las necesidades cotidianas. Temen ver la espontaneidad política y la supuesta libertad de prensa destruidas por la dictadura de una monstruosa burocracia. Y tiemblan ante la idea de tener que aceptar la volubilidad incomprensible de la dialéctica marxista y una filosofía social disciplinada. Temen, en una palabra, que la Norteamérica soviética se transforme en la contraparte de lo que les han dicho que es la Rusia soviética.
En realidad los soviets norteamericanos serán tan distintos de los rusos como lo son Estados Unidos del presidente Roosevelt* del imperio ruso del zar Nicolás II. Sin embargo Norteamérica sólo podrá llegar al comunismo pasando por la revolución, de la misma manera como llegó a la independencia y la democracia. El temperamento norteamericano es enérgico y violento, e insistirá en romper una buena cantidad de platos y en tirar al suelo una buena cantidad de carros de manzanas antes de que el comunismo se establezca firmemente. Los norteamericanos, antes que especialistas y estadistas, son entusiastas y deportistas, y sería contrario a la tradición norteamericana realizar un cambio fundamental sin que se tome partido y se rompan cabezas.
Sin embargo, el costo relativo de la revolución comunista norteamericana, por grande que parezca, será insignificante comparado con el de la Revolución Rusa Bolchevique, debido a vuestra riqueza nacional y población. Es que la guerra civil revolucionaria no la realiza el puñado de hombres que está en la cúpula, el cinco o diez por ciento dueños de las nueve décimas partes de la riqueza norteamericana; este grupito sólo podría reclutar sus ejércitos contrarrevolucionarios entre los estratos más bajos de la clase media. Aún así, la revolución podría atraerlos fácilmente demostrándoles que su única perspectiva de salvación está en el apoyo a los soviets.
Todos los que están por debajo de este grupo ya están preparados económicamente para el comunismo. La depresión hizo estragos en vuestra clase obrera y asestó un golpe aplastante a los campesinos, ya perjudicados por la larga decadencia agrícola de la década de posguerra. No hay razón por la que estos grupos deban oponer alguna resistencia a la revolución; no tienen nada que perder, por supuesto siempre que los dirigentes revolucionarios se den hacia ellos una política moderada a largo alcance.
¿Y quién más luchará contra el comunismo? ¿Vuestra “guardia de corps” de millonarios y multimillonarios? ¿Vuestros Mellons, Morgans, Fords y Rockefellers? Dejarán de luchar en cuanto no consigan quién pelee por ellos.
El gobierno soviético norteamericano tomará firme posesión de los comandos superiores de vuestro sistema empresario: los bancos, las industrias clave y los sistemas de transporte y comunicación. Luego les dará a los campesinos, a los pequeños comerciantes e industriales, mucho tiempo para reflexionar y ver qué bien anda el sector nacionalizado de la industria.
Es en este terreno donde los soviets norteamericanos podrán producir verdaderos milagros. La “tecnocracia” sólo será real bajo el comunismo, que sacará de encima de vuestro sistema industrial las manos muertas de los derechos de la propiedad privada y las ganancias individuales. Las más osadas propuestas de la comisión Hoover sobre estandarización y racionalización parecerán infantiles comparadas con las posibilidades abiertas por el comunismo norteamericano.
La industria nacional se organizará siguiendo el modelo de vuestras modernas fábricas de automotores de producción continua. La planificación científica se elevará del nivel de la fábrica individual al del conjunto del sistema económico. Los resultados serán estupendos.
Los costos de producción disminuirán en un veinte por ciento o tal vez más. Esto a su vez aumentará rápidamente la capacidad de compra de los campesinos.
Por cierto, los soviets norteamericanos establecerán sus propios gigantescos establecimientos agrícolas, que serán también escuelas voluntarias de colectivización. Vuestros campesinos podrán calcular fácilmente si les conviene seguir como eslabones aislados o unirse a la cadena general.
El mismo método se utilizaría para incorporar a la organización industrial nacional al pequeño comercio y a la pequeña industria. Con el control soviético de las materias primas, los créditos y los suministros estas industrias secundarias seguirían siendo solventes hasta que el sistema socializado las absorbiera gradualmente y sin compulsión.
¡Sin compulsión! Los soviets norteamericanos no tendrían que recurrir a las drásticas medidas que las circunstancias a menudo impusieron a los rusos. En Estados Unidos la ciencia de la publicidad brinda los medios para ganarse el apoyo de la clase media, que estaba fuera del alcance de la atrasada Rusia, con su vasta mayoría de campesinos pobres y analfabetos. Esto, junto con vuestro aparato técnico y vuestra riqueza, será la mayor ventaja de vuestra futura revolución comunista. Vuestra revolución será más suave que la nuestra; luego de resueltos los problemas fundamentales no tendréis que derrochar energías y recursos en costosos conflictos sociales, y, en consecuencia, avanzaréis mucho más rápido.
Incluso la intensidad y abnegación del sentimiento religioso predominantes en Norteamérica no serán un obstáculo para la revolución. Si en Norteamérica se asume la perspectiva de los soviets, ninguna barrera sicológica será lo suficientemente firme como para demorar la presión de la crisis social. La historia lo demostró más de una vez. Además, no hay que olvidar que los mismos Evangelios contienen algunos aforismos bastante explosivos.
En cuanto a los relativamente escasos adversarios de la revolución soviética, se puede confiar en el genio inventivo de los norteamericanos. Por ejemplo, podríais mandar a todos vuestros millonarios no convencidos a alguna isla pintoresca, con una renta para toda la vida, y que se queden allí haciendo lo que les plazca.
Lo podréis hacer tranquilamente porque no tendréis que temer la intervención extranjera. Japón, Gran Bretaña y los demás países capitalistas que intervinieron en Rusia no podrán hacer otra cosa que aceptar el comunismo norteamericano como un hecho consumado. Y de hecho, la victoria del comunismo en Norteamérica, la columna vertebral del capitalismo, determinará que se extienda a los demás países.
Japón probablemente se unirá a las filas comunistas antes de que se implanten los soviets en Estados Unidos. Y lo mismo se puede decir de Gran Bretaña.
De todos modos, sería una idea loca enviar la flota de Su Majestad británica contra la Norteamérica soviética, incluso contra el sur de vuestro continente, más conservador. Sería inútil y nunca pasaría de una incursión militar de segundo orden.
A las pocas semanas o meses de establecidos los soviets en Norteamérica el panamericanismo sería una realidad política.
Los gobiernos de Centro y Sud América se verían atraídos a vuestra federación como el hierro por el imán. Lo mismo ocurriría con Canadá. Los movimientos populares de estos países serían tan fuertes que impulsarían este gran proceso unificador en un brevísimo período y a un costo insignificante. Estoy dispuesto a apostar que el primer aniversario de los soviets norteamericanos encontraría al Hemisferio Occidental transformado en Estados Unidos soviéticos de Norte, Centro y Sud América, con su capital en Panamá. Por primera vez la Doctrina Monroe adquiriría un peso total y positivo en los asuntos mundiales, aunque no el previsto por su autor.
Pese a los plañidos de algunos de vuestros archiconservadores, Roosevelt no está preparando la transformación soviética de Estados Unidos.
La NRA no pretende destruir sino fortalecer los fundamentos del capitalismo norteamericano ayudando a las empresas a superar sus dificultades. No será el Águila Azul, sino las dificultades que ésta es incapaz de superar, lo que traerá el comunismo a Estados Unidos. Los profesores “radicales” de vuestro trust de cerebros no son revolucionarios; son sólo conservadores asustados. Vuestro presidente abomina de “los sistemas” y “las generalidades”. Pero un gobierno soviético es el más grande de todos los sistemas posibles, una gigantesca generalidad en acción.
Al hombre común tampoco le gustan lo sistemas ni las generalidades. Será tarea de vuestros estadistas comunistas lograr que el sistema produzca los bienes concretos que el hombre común desea: su comida, sus cigarros, sus diversiones, su libertad de elegir las corbatas, la vivienda y el automóvil que le gusten. Será muy fácil proporcionarle estas comodidades en la Norteamérica soviética.
La mayoría de los norteamericanos están desorientados por el hecho de que en la Unión Soviética hemos tenido que construir industrias básicas enteras partiendo de la nada. Una cosa así no podría suceder en Estados Unidos, donde ya os veis obligados a reducir las zonas cultivadas y la producción industrial. De hecho vuestro tremendo aparato tecnológico está paralizado por la crisis y exige ser puesto nuevamente en uso. El punto de partida del resurgimiento económico podrá ser el rápido aumento del consumo de vuestro pueblo.
Estáis más preparados que ningún otro país para lograrlo. En ningún otro lado llego a ser tan intenso como en Estados Unidos el estudio del mercado interno. Entra en las existencias acumuladas por los bancos, los trusts, los hombres de negocios, los comerciantes, los viajantes de comercio y los granjeros.
Vuestro gobierno soviético simplemente abolirá el secreto comercial, combinará todos los descubrimientos de estas investigaciones realizadas en función de la ganancia privada y los transformará en un sistema científico de planificación económica. Para ello contará con la colaboración de una numerosa clase de consumidores cultos y críticos. La combinación de las industrias clave nacionalizadas, el comercio privado y la cooperación del consumidor democrático producirá rápidamente un sistema sumamente flexible para satisfacer las necesidades de la población.
Ni la burocracia ni la policía harán funcionar este sistema; lo hará el frío, duro dinero.
Vuestro dólar todopoderoso jugará un rol fundamental en el funcionamiento del nuevo sistema soviético. Es un gran error mezclar la “economía planificada” con la “emisión dirigida”. La moneda tendrá que ser el regulador que mida el éxito o el fracaso de la planificación.
Vuestros profesores “radicales” se equivocan mortalmente con su devoción a la “moneda dirigida”. Esta idea académica podría fácilmente liquidar todo vuestro sistema de distribución y producción. Esa es la gran lección a extraer de la Unión Soviética, donde la amarga necesidad se convirtió en virtud oficial en el reino del dinero.
La falta de un rublo de oro estable es allí una de las causas fundamentales de muchas de las dificultades y catástrofes económicas. Es imposible regular los salarios, los precios y la calidad de las mercancías sin un sistema monetario firme. Tener un rublo inestable en un sistema soviético es lo mismo que tener moldes variables en una fábrica que trabaja en serie. No funciona.
Sólo será posible abandonar la moneda de oro estable cuando el socialismo logre sustituir el dinero por un sistema de control administrativo. Entonces el dinero será un vale común y corriente, como el boleto del colectivo o la entrada al teatro. A medida que el socialismo avance también desaparecerán estos vales; ya no será necesario el control, ni en dinero ni administrativo, sobre el consumo individual; puesto que habrá suficientes bienes como para satisfacer las necesidades de todos!
Aún no estamos en esa situación, aunque con toda seguridad Norteamérica llegará antes que cualquier otro país. Hasta entonces, la única manera de alcanzar ese nivel de desarrollo será mantener un regulador y medidor efectivo del funcionamiento de vuestro sistema. De hecho, durante los primeros años una economía planificada necesita, más todavía que el viejo capitalismo, dinero efectivo. El profesor que regula la unidad monetaria con el objetivo de regular todo el sistema económico es como el hombre que trató de levantar ambos pies del suelo al mismo tiempo.
La Norteamérica soviética contará con reservas de oro suficientes para estabilizar el dólar, lo que constituye una ventaja invalorable. En Rusia hemos aumentado la producción industrial en un veinte y un treinta por ciento anual; pero, debido a la debilidad del rublo, no pudimos distribuir efectivamente este aumento. Esto en parte se debe a que le permitimos a la burocracia subordinar el sistema monetario a las necesidades administrativas. Vosotros os ahorraréis este mal. En consecuencia, nos superaréis mucho, tanto en la producción como en la distribución, lo que llevará a un rápido avance en el bienestar y la riqueza de la población.
En todo esto no necesitaréis imitar nuestra producción estandarizada para nuestra pobre masa de consumidores. Recibimos de la Rusia zarista una herencia de pobreza, un campesinado culturalmente subdesarrollado y con un bajo nivel de vida. Tuvimos que construir las fábricas y las represas a expensas de nuestros consumidores. Padecemos una inflación monetaria continua y una monstruosa burocracia.
Norteamérica soviética no tendrá que imitar nuestros métodos burocráticos. Entre nosotros la falta de lo más elemental produjo una intensa lucha por conseguir un pedazo extra de pan, un poco más de tela. En esta lucha la burocracia se impone como conciliador, como árbitro todopoderoso. Pero vosotros sois mucho más ricos y tendréis muy pocas dificultades para satisfacer las necesidades de todo el pueblo. Más aún; vuestras necesidades, gustos y hábitos nunca permitirían que sea la burocracia la que reparta la riqueza nacional. Cuando organicéis vuestra sociedad para producir en función de las necesidades humanas y no de las ganancias individuales, toda la población se nucleará en nuevas tendencias y grupos que se pelearán unos con otros y evitarán que una burocracia todopoderosa se imponga sobre ellos.
Así la práctica de los soviets, es decir de la democracia, la forma más democrática de gobierno alcanzada hasta hoy, evitará el avance del burocratismo. La organización soviética no puede hacer milagros; simplemente debe reflejar la voluntad del pueblo. Entre nosotros los soviets se burocratizaron como resultado del monopolio político de un solo partido, transformado el mismo en una burocracia. Esta situación fue la consecuencia de las excepcionales dificultades que tuvo que enfrentar el comienzo de la construcción socialista en un país pobre y atrasado.
Los soviets norteamericanos estarán llenos de sangre y vigor, sin necesidad ni oportunidad de que las circunstancias impongan medidas como las que hubo que adoptar en Rusia. Por supuesto, los capitalistas que no se regeneren no tendrán lugar en el nuevo orden. Resulta un poco difícil imaginarse a Henry Ford dirigiendo el soviet de Detroit.
Sin embargo, es no sólo concebible sino inevitable que se desate una gran lucha de intereses, grupos e ideas. Los planes de desarrollo económico anuales, quinquenales y decenales; los esquemas de educación nacional; la construcción de nuevas líneas básicas de transporte; la transformación de las granjas; el programa para mejorar la infraestructura tecnológica y cultural de Latinoamérica; el programa de comunicación espacial; la eugenesia, todo esto suscitará controversias, vigorosas luchas electorales y apasionados debates en los periódicos y en las reuniones públicas.
Pues en Norteamérica soviética no existirá el monopolio de la prensa por parte de los jefes de la burocracia como en la Rusia soviética. Nacionalizar todas las imprentas, las fábricas de papel y las distribuidoras sería una medida puramente negativa. Significaría simplemente que al capital privado ya no se le permite decidir qué publicaciones sacar, sean progresivas o reaccionarias, “húmedas” o “secas”, puritanas o pornográficas. Norteamérica soviética tendrá que encontrar una nueva solución al problema de cómo debe funcionar el poder de la prensa en un régimen socialista. Podría hacerse sobre la base de la representación proporcional a los votos en cada elección a los soviets.
Así, el derecho de cada grupo de ciudadanos a utilizar el poder de la prensa dependería de su fuerza numérica; el mismo principio se aplicaría para el uso de los locales de reunión, de la radio, etcétera.
De este modo la administración y la política de publicaciones no la decidirían las chequeras individuales sino las ideas de los distintos grupos. Esto puede llevar a que se tenga poco en cuenta a los grupos numéricamente pequeños pero importantes, pero implica la obligación de cada nueva idea de abrirse paso y demostrar su derecho a la existencia.
La rica Norteamérica soviética podrá destinar mucho dinero a la investigación y a la invención, a los descubrimientos y experimentos en todos los terrenos. No dejaréis de lado a vuestros audaces arquitectos y escultores, a vuestros poetas y filósofos no convencionales.
En realidad, los yanquis soviéticos del futuro dirigirán a Europa en los mismos terrenos en los que hasta ahora Europa ha sido su maestro. Los europeos tienen una idea muy pobre de cómo puede influir la tecnología en el destino humano y adoptaron una actitud de despreciativa superioridad hacia el “norteamericanismo”, particularmente a partir de la crisis. Y sin embargo el norteamericanismo marca la verdadera línea divisoria entre la Edad Media y el mundo moderno.
Hasta ahora en Norteamérica la conquista de la naturaleza ha sido tan violenta y apasionada que no habéis tenido tiempo de modernizar vuestras filosofías o de desarrollar formas artísticas propias. Hasta ahora habéis sido hostiles a las doctrinas de Marx, Hegel y Darwin. La quema de los trabajos de Darwin por los bautistas de Tennessee es sólo un pálido reflejo del rechazo de los norteamericanos a las doctrinas evolucionistas. Esta actitud no se limita a vuestros pulpitos. Todavía es parte de vuestra conformación mental.
Tanto vuestros ateos como vuestros cuáqueros son decididamente racionalistas. Y ese mismo racionalismo está debilitado por el empirismo y el moralismo. No tiene nada de la implacable vitalidad de los grandes racionalistas europeos. Por eso vuestro método filosófico es más anticuado todavía que vuestro sistema económico y vuestras instituciones políticas.
Hoy, bastante poco preparados para ello, os veis obligados a enfrentar las contradicciones que sin que se lo sospeche surgen en toda sociedad. Conquistasteis a la naturaleza con las herramientas que creó vuestro genio inventivo sólo para encontraros con que vuestras herramientas destruyeron todo excepto vuestras personas. Contrariamente a todas las esperanzas y deseos, vuestra riqueza sin precedentes produjo desgracias sin precedentes. Descubristeis que el desarrollo social no sigue una simple fórmula. Entonces os visteis arrojados en la escuela de la dialéctica, para quedaros allí.
No hay modo de volverse atrás, a la forma de pensar y actuar predominante en los siglos XVII y XVIII.
Mientras los majaderos románticos de la Alemania nazi sueñan con restaurar la pureza original, o mejor dicho la inmundicia original de la vieja raza de la Selva Negra europea, vosotros, norteamericanos, luego de dar un firme salto en vuestra economía y en vuestra cultura, aplicaréis genuinos métodos científicos al problema de la eugenesia. Dentro de un siglo, de vuestra mezcla de razas surgirá un nuevo tipo de hombres, el primero en merecer el nombre de Hombre.
Y una profecía final: ¡en el tercer año de gobierno soviético en Norteamérica, ya no mascaréis goma!
Publicado en Liberty, 23 de marzo de 1936. Este artículo fue escrito para un amplio público norteamericano, durante la Gran Depresión, cuando millones de personas se radicalizaban y se interesaban en aprender qué era el marxismo y qué significaría la revolución socialista en Estados Unidos. Era a mediados del segundo año del régimen del New Deal impuesto por Franklin D. Roosevelt, cuando el movimiento obrero empezaba a levantarse, pero antes de que se organizara el Comité para la Organización Industrial (CIO). Una nota editorial de Liberty señalaba: “¡No crean una palabra de esto! Lean la semana próxima la respuesta del ex Secretario de Trabajo Davis.” Tomado de la versión publicada en Escritos, Tomo VI, Vol. 2, Ed. Pluma, 1979, Bogotá, pág. 116.
La tecnocracia era un programa y un movimiento norteamericano muy difundido en los primeros años de la depresión, especialmente en la clase media. Proponía superar la depresión y llegar al pleno empleo en Estados Unidos racionalizando la economía y el sistema monetario bajo el control de los ingenieros y técnicos, todo sin lucha de clases ni revolución. El movimiento se dividió en dos alas, una de izquierda y una de derecha, desarrollando, esta última, tendencias fascistas.
National Recovery Administration (NRA, Administración de Recuperación Nacional): se instauró en 1933 como agencia del New Deal para preparar y hacer cumplir al comercio y la industria el código de prácticas leales. Al mismo tiempo, estableció un salario mínimo y un máximo de horas de trabajo y apoyó el derecho de los obreros a afiliarse a un sindicato, pero fue fundamentalmente una ayuda para los empresarios, en el sentido de que les permitió establecer niveles de calidad y los precios mínimos de las mercancías. El símbolo de la NRA era un águila azul. La Corte Suprema de Estados Unidos la declaró ilegal en mayo de 1935.
Trust de cerebros era el nombre popular de los consejeros de Roosevelt en Estados Unidos.
Desde 1920 a 1933 Estados Unidos fue formalmente “seco”, es decir, estaba prohibida por una enmienda constitucional la venta de bebidas alcohólicas. En 1933 se suprimió la enmienda, y el país se volvió “húmedo”, nuevamente.
La quema de los trabajos de Darwin se refiere a las leyes que prohibían enseñar la teoría de la evolución en las escuelas públicas. El juicio Scopes de 1925 en Dayton, Tennessee, fue la más dramática de las protestas legales contra estas leyes represivas.

(1) Procusto
En la mitología griega, Procusto (deformación de Procrustes, en griego antiguo Προκρούστης Prokroústês, literalmente ‘estirador’), también llamado Damastes (‘avasallador’ o ‘controlador’), Polipemón (‘muchos daños’) y Procoptas, era un bandido y posadero del Ática (o según otras versiones a las afueras de Eleusis). Se le consideraba hijo de Poseidón. Con su esposa Silea fue padre de Sinis.
Procusto tenía su casa en las colinas, donde ofrecía posada al viajero solitario, lo seducía y lo invitaba a tumbarse desnudo en una cama de hierro. Si la víctima era alta, Procusto la acostaba en una cama corta y procedía a serrar las partes de su cuerpo que sobresalían. Si por el contrario era más baja, la invitaba a acostarse en una cama larga, donde la maniataba y descoyuntaba a martillazos hasta estirarla (de aquí viene su nombre). Según otras versiones, nadie coincidía jamás con el tamaño de la cama porque ésta era secretamente regulable: Procusto la alargaba o acortaba a voluntad antes de la llegada de sus víctimas.
Procusto continuó con su reinado de terror hasta que se encontró con el héroe Teseo, quien se dejó seducir, pero al entrar a la choza de Procusto lo «ajustó» cortándole a hachazos la cabeza y los pies. Matar a Procusto fue la última aventura de Teseo en su viaje desde Trecén (su aldea natal del Peloponeso) hasta Atenas.

miércoles 1 de octubre de 2008

 
Las 25 noticias más censurada

Apareció el ranking anual del Proyecto Censurado: La muerte de 1.200.000 civiles en 5 años de ocupación de Iraq encabeza las 25 noticias más censurada

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

El genocidio en Iraq, con 1,2 millones de civiles muertos por las tropas estadounidenses desde que comenzó la invasión hace cinco años es el tema que encabeza el ranking anual de las 25 noticias más ocultadas por la gran prensa de EEUU y del mundo en 2007/2008, según “Censored 2009”, el informe del Proyecto Censurado de la Universidad Sonoma State de California que publica todos los años la editorial Seven Stories de Nueva York. Las matanzas de Iraq se comparan con los peores genocidios del siglo pasado, como Ruanda y Camboya.


Además de las 25 historias más censuradas, el libro contiene valiosos trabajos académicos sobre la situación actual del periodismo, nuevas visiones del cambiante mapa de la gran concentración de la propiedad mediática, análisis de contenido sobre lo sesgado de la información que aborda temas como el gobierno de Hamas en Gaza, la libertad de expresión en EEUU y en el mundo y la actividad de las organizaciones de la sociedad civil que luchan por la democratización de los medios informativos, entre otros temas de interés para el ciudadano común de nuestra sociedad en cualquier país, no sólo para los especialistas.


El Proyecto Censurado, que dirige el sociólogo Peter Phillips, pesquisa desde hace 33 años las 25 noticias más relevantes que nunca fueron puestas a disposición del público por los grandes medios de comunicación corporativos que hoy ejercen el control mediático mundial. Además de las 25 historias “top”, el Proyecto Censurado ofrece este año 14 menciones honrosas a otros tantos temas que tampoco merecieron los honores de la tinta y el papel o las pantallas de televisión. Phillips informó que en el trabajo de investigación y selección de las historias 25 “top” durante el año los estudiantes, académicos e investigadores que trabajan en el proyecto analizaron varios cientos de “noticias censuradas” descubiertas en medios independientes, sitios web, emisoras del interior, periódicos sindicales, publicaciones extranjeras, etc. Por lo tanto, el total de noticias censuradas en EEUU va muchos más allá de las 25 historias “top” y las 14 menciones honrosas anuales. Algunas historias nominadas “en concurso” y sometidas a revisión pueden observarse (en inglés) en la página http://www.projectcensored.org/articles/category/stories-under-review/


América Latina está presente en varios trabajos. Por ejemplo, los periodistas Laura Carlsen, Stephen Lendman y Constance Fogal investigaron cómo el espacio económico del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que incluye a EEUU, México y Canadá y es más conocido por NAFTA, su sigla en inglés, se está convirtiendo en un espacio militarizado a cargo del Comando Norte estadounidense. Otro trabajo explica cómo en El Salvador resurgió la tristemente célebre Escuela de las Américas, pero bajo otro nombre, y en el mismo país se criminalizó la protesta social con una ley antiterrorista calcada del Patriot Act de EEUU que castiga hasta con 60 años a quienes participen en manifestaciones.


El Salvador también es el único país latinoamericano que tiene tropas en Iraq y como aliado fiel de EEUU está desempeñando un importante rol en el resurgimiento del viejo militarismo que otra vez amenaza a las democracias de la región con nuevos proyectos de guerra sucia. La nota “¿Resurgen las guerras sucias de EEUU en América Latina?”, escrita por Comunidad en Solidaridad con el Pueblo de El Salvador, Wes Enzinna y Benjamin Dangl, explica el funcionamiento de la Academia Internacional de Aplicación del Derecho (ILEA, en inglés), que posee otra sede en Perú y enseña a torturar, matar y demás asignaturas de la Escuela de las Américas. La nota recuerda que hacia 2005, la ayuda militar de EEUU a América Latina aumentó 34 veces respecto a 2000 y resalta que en 2008 fue puesta de nuevo en servicio la IV Flota de EEUU para atemorizar tanto a los países “descomprometidos” con el imperio, como Argentina, Brasil, Honduras, Paraguay y otros, y a los abiertamente “disidentes” o desafiantes, como Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y otros.


Otra noticia absolutamente desatendida por los grandes medios continentales y estadounidenses es el posible nuevo cambio del mapa político de América Latina que puede darse en 2009 en favor de las ideas progresistas. Y el epicentro de esta noticia no divulgada también sería El Salvador. Por primera vez desde los Acuerdos de Paz que en 1992 pusieron término a la guerra civil de doce años, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) tiene una opción razonable de ganar las elecciones nacionales (la elección parlamentaria y municipal ocurrirá el 18 de enero de 2009, seguida por la elección presidencial el 15 de marzo). En las últimas encuestas de 2008, el FMLN gana cómodamente la mayoría parlamentaria en enero y en marzo elegiría holgadamente a Mauricio Funes, su candidato a la presidencia. El gran perdedor será el partido derechista ARENA, que desde el poder ha perpetuado las mismas políticas dañinas que en 1980 condujeron a la guerra civil.


También atañe a América Latina la nueva legislación migratoria para el “trabajador huésped”, relación laboral migratoria que un senador de Harlem describió como “lo más parecida a la esclavitud”. Y sorprende una investigación que sitúa la esclavitud en su nivel más alta en toda la historia de la humanidad, con 27 millones de esclavos que no sólo habitan en el tercer mundo sino también en los países desarrollados.


Colombia sigue siendo el país con más sindicalistas asesinados en todo el mundo, según un informe sobre la situación de los derechos laborales en todo el mundo. Otro tema de Proyecto Censurado aborda la vacuidad de la Declaración Universal de los Derechos Indígenas proclamada en septiembre de 2007 por Naciones Unidas y cómo tres meses después fue excluida en Bali una delegación aborigen que fue expresamente invitada a participar en el Convenio Base sobre el Cambio de Clima.


Éste es un resumen de cada una de las 25 historias más censuradas expuestas en el mismo orden del Proyecto Censurado:


1) La ocupación de EEUU mata a más de un millón de iraquíes (por Michael Schwartz, Joshua Holland, Luke Baker, Maki al-Nazzal y Dahr Jamail): Las tropas estadounidenses han dado muerte a 1,2 millones de civiles iraqueses desde que comenzó la invasión hace cinco años, según el grupo británico de investigación Opinion Research Business (ORB). Estas cifras hacen rivalizar la invasión y ocupación de Iraq con las grandes matanzas del siglo pasado, como el terrible balance de hasta 900.000 seres humanos que se cree mataron en el genocidio de Ruanda en 1994 y está acercándose al millón 700.000 que murió en Camboya bajo el Khmer Rouge, en los ‘70. Cada día salen a la calle hasta cinco mil patrullas que invaden 30 hogares cada una buscando presuntos "insurrectos" o "terroristas", a fin de interrogarlos, apresarlos o, simplemente, matarlos. Estas operaciones suelen dejar un balance de hasta 100 muertes por día y causaron una crisis humanitaria que ha desplazado a 5 millones de iraquíes.


2) EEUU, Canadá y México militarizan el NAFTA (por Laura Carlsen, Stephen Lendman y Constance Fogal): El espacio económico del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que agrupa a EEUU, Canadá y México se está convirtiendo en un espacio militarizado controlado por el Comando Norte estadounidense, “seguro para los negocios” e inmune al terrorismo, llamado Sociedad de la Seguridad y la Prosperidad (SPP, en inglés). Las corporaciones trasnacionales promotoras de esta conjunción de apariencia trinacional, pero verdaderamente “supranacional”, son viejas conocidas: la General Electric, Ford Motors, General Motors, Wal-Mart, Lockheed-Martin, Merck, Chevron y otras mega compañías. La SPP, que apunta a integrar a las tres naciones en un solo bloque político, económico y de seguridad al mando de Washington. La SPP no es una ley, o un tratado, ni siquiera un acuerdo. Y cualquiera de éstos requeriría la discusión y participación pública del Congreso.


3) El FBI ofrece licencia para matar (por Matthew Rothschild): El gobierno estadounidense recluta negocios e individuos que se integran a InfraGard, una importante pieza en la compleja estructura de un panóptico industrial destinado a acechar a la sociedad de la vigilancia que construye Washington. Más de 23.000 pequeños y medianos empresarios del comercio y la industria estadounidense trabajan silenciosamente con el FBI y el departamento de Seguridad de la Patria (DHS, en inglés) en la recolección y suministro de información sobre las amistades de los estadounidenses. En recompensa, los miembros de InfraGard, que es el nombre de este grupo de rápido crecimiento, tienen licencia para “tirar a matar” cuando usen sus armas y, además, reciben advertencias secretas sobre amenazas terroristas mucho antes que el público y, ocasionalmente, antes que ciertos funcionarios. La Unión de Libertades Civiles Americanas ve al InfraGard como los ojos y oídos del FBI observando a millones de clientes individuales.


4) ILEA: ¿Resurgen las guerras sucias de EEUU en América Latina? (por Comunidad en Solidaridad con el Pueblo de El Salvador, Wes Enzinna y Benjamin Dangl): La vieja Escuela de las Américas revivió en El Salvador como Academia Internacional de Aplicación del Derecho (ILEA, en inglés), con una base satélite en el Perú y 16,5 millones de dólares del presupuesto federal 2008 de EEUU. La ILEA, con inmunidad ante probables crímenes contra la humanidad, entrena anualmente en "técnicas anti-terroristas" a 1.500 oficiales de policía, jueces, fiscales y otros “funcionarios de la ley” de América Latina, mientras el viejo militarismo de EEUU amenaza de nuevo la paz y la democracia en la región y aumenta la ayuda militar, que en 2005 creció 34 veces respecto a 2000, en tanto un visible cambio de estrategia militar descentralizó los entrenamientos secretos de militares y policías latinoamericanos que incluyen torturas y técnicas de ejecución, junto con la reactivación de la IV Flota.


5) Apoderándose de los bienes de los manifestantes contra la guerra (por Michel Chossudovsky y Matthew Rothschild): Bush firmó dos órdenes ejecutivas que facultan al departamento del Tesoro para apoderarse de los bienes de quien sea percibido como amenaza para las operaciones en Oriente Medio, inclusive sus niños. La primera, "Bloqueando las propiedades de personas que amenazan los esfuerzos de estabilización en Iraq", firmada el 17 de julio de 2007, autoriza al departamento de Hacienda, en consulta con el departamento de Estado y el Pentágono, a confiscar bienes de ciudadanos y organizaciones de EEUU que "directa o indirectamente" amenacen las operaciones en Iraq. La segunda, "Bloqueando la propiedad de personas que minan la soberanía del Líbano, sus procesos e instituciones democráticas", del 1 de agosto, es casi idéntica pero más severa. Sin el derecho al debido proceso, la secretaría de Hacienda puede apoderarse de las propiedades de cualquiera que se oponga vagamente a la agenda de EEUU o arbitrariamente se le atribuya riesgo de violencia.


6) Derrota de la ley contra el “terrorismo doméstico de cosecha propia” (por Jessica Lee, Lindsay Beyerstein y Matt Renner): Una buena noticia es que parece haber fracasado otra ley “anti-terrorismo doméstico”, esta vez contra ciudadanos de ascendencia árabe o que profesen la fe islámica, sectores opuestos a la globalización y también críticos de la versión oficial del desplome de las Torres Gemelas y del Edificio Nº 7 el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. La legislación, que también es una afrenta a las libertades estadounidenses de expresión, al uso libre de Internet, a la privacidad y asociación, fue aprobada por 404-6 –casi por unanimidad– en la Casa de Representantes, pero el Senado la dejó de lado, contrariando a sus dos principales promotores bipartidarios: la congresista demócrata por California Jane Harman, jefa del Subcomité de Inteligencia, Información Compartida y Riesgo de Terrorismo, y el senador republicano por Connecticut Joseph Lieberman, presidente de los comités de Seguridad de la Patria y Asuntos Gubernamentales. Entretanto, Lieberman ha tratado de llevar la censura al popular YouTube, de Google.


7) Guest Workers Inc.: fraude y tráfico humano (por Mary Bauer, Sarah Reynolds, Felicia Mello y Chidanand Rajghatta): El sistema del “trabajador invitado” que emigra a trabajar a EEUU contratado en sus países de origen resulta lo más parecido a la esclavitud del siglo 21, según el congresista demócrata por Harlem Charles Rangel. El programa, que victimiza a los trabajadores inmigrantes pero ha sido elogiado y recomendado por Bush, es probable que sirva de plantilla para futuras reformas de la inmigración. Por ejemplo, 600 trabajadores sacados bajo engaño de la India y hacinados en trailers de una compañía naviera del Mississippi para trabajar como esclavos del siglo 21 en astilleros y embarcaciones, pagaron gastos de viaje, las prometidas “tarjeta verde” y una supuesta visa de residencia permanente vendiendo sus casas, automóviles y joyas de familia, además de pedir prestado, pero en EEUU se encontraron con una visa de trabajo por 10 meses y condiciones de vida y trabajo semejantes a la esclavitud.


8) Las órdenes presidenciales pueden cambiarse en secreto (por Sheldon Whitehouse [Senador de EEUU] y Marcy Wheeler): El senador Sheldon Whitehouse, demócrata por Rhode Island y miembro del Comité de Inteligencia del Senado, informó haber desclasificado tres documentos jurídicos de la Oficina de Consejos Legales (OLC, en inglés) del ministerio de Justicia que revelan que el Presidente Bush gobierna con Órdenes Ejecutivas secretas que tienen preeminencia sobre el Congreso, el Poder Judicial, el ministerio de Justicia y todo el sistema jurídico estadounidense. Marcy Wheeler, del The Guardian, de Londres, dijo que “las políticas de EEUU sobre tortura –y las opiniones dudosas en que se basan esas políticas– debieron ser expuestas cinco años antes. Pero por una cierta razón no fue así. No tenemos ninguna manera de saber a qué atenernos, en ese mundo arbitrario donde el Presidente puede ignorar sus propias Órdenes Ejecutivas”. Pareciera que Bush gobierna al estilo del emperador Calígula.


9) Testimonios de veteranos de Iraq y Afganistán (por Aaron Glantz, Aimee Allison, Esther Manilla, Chris Hedges, Laila Al-Arian y Soldado de Invierno): Los veteranos de Iraq y Afganistán describieron el impacto brutal de las ocupaciones en esos dos países en la revista The Nation, de julio de 2007, y en las jornadas del Soldado de Invierno (Winter Soldier), de Silver Springs, Maryland, en dos días de marzo de 2008, con la participación de Veteranos de Iraq Contra la Guerra y más de 300 ex militares estadounidenses. Las radios KPFA y Pacifica difundieron estas audiencias en vivo, con testimonios de los soldados sobre atrocidades horripilantes presenciadas o protagonizadas directamente por ellos mismos, revelando de paso cómo un problema estructural ha creado un ambiente de anarquía criminal en las tropas de EEUU. Expertos aseguran que las declaraciones de los veteranos permitirían investigar violaciones potenciales del derecho internacional de funcionarios de la administración Bush y del Pentágono.


10) Psicólogos cómplices de la tortura CIA (por Mark Benjamin, Katherine Eban y Democracy Now!): Cuando el periodismo denunció en 2005 que había psicólogos trabajando con militares de EEUU y la CIA para desarrollar métodos brutales de interrogatorio, los líderes de la Asociación de Psicólogos Americanos (APA) montaron un grupo de trabajo para examinar la cuestión. Tras dos días de deliberaciones, concluyeron que trabajando con los militares los psicólogos desempeñaban "un papel valioso y ético". Los psicólogos James Elmer Mitchell, perteneciente de frente a la CIA, y su colega Bruce Jessen, diseñaron el programa de entrenamiento militar secreto “Supervivencia, Evasión, Resistencia y Escape (SERE)”, que prepara a los soldados para soportar el posible cautiverio enemigo. De manera “cuasi-científica”, según psicólogos y otros conocedores directos de sus actividades, Mitchell y Jessen diseñaron la reingeniería de las tácticas aplicadas a los aprendices del SERE para usarlas contra detenidos en la guerra global al terrorismo.


11) El Salvador: Privatización del agua y Guerra Global al Terrorismo (Jason Wallach, Wes Enzinna, Chris Damon y Jacob Wheeler): En El Salvador se criminaliza la protesta social desde que la policía arrestó a 14 líderes y residentes de una comunidad que en julio de 2007 reclamó contra la privatización del abastecimiento y distribución del agua, el aumento del precio y la disminución del acceso y calidad del recurso. Desde octubre 2006 opera una ley anti-terrorista que criminaliza protestas como la del agua, susceptibles de largas condenas de presidio, aunque los salvadoreños continúan luchando porque el agua sea un derecho y no un crimen, mientras su presidente Elías Saca hizo del país un aliado fiel de EEUU en la militarización de su agenda neoliberal para América Latina. El Salvador sigue siendo la única nación latinoamericana con tropas en Iraq, fue el primero en firmar el CAFTA, en copiar la Ley Patriótica y alberga la controvertida Academia Internacional de la Aplicación de la Ley (ILEA).


12) Allegados de Bush profitan de la educación (por Mandevilla, de Diatribune y Daily Kos): Hasta Neil Bush, hermano menor del presidente de EEUU, ordeña la vaca de los fondos públicos estadales destinados al sistema escolar estadounidense que dice convertir a los niños en ciudadanos honestos, laboriosos y competitivos. El secreto es convertirse en proveedor SES, Servicio de Educación Suplementaria, y venderle tales “servicios suplementarios” al sistema escolar del estado, distrito por distrito. El sistema creó una parafernalia de controles que “ayudan” diagnosticando las fallas del sistema escolar y –¡obvio!– los estados deben pagar ese diagnostico. Un negocio redondo, aunque el remedio sea peor que la enfermedad y llene ciertos bolsillos. Esta obra maestra de la estafa escolar es posible porque “el asesor en educación del presidente” y amigo entrañable de la familia Bush, un tal Sandy Kress, profitador sin profesión conocida, inventó una institución llamada No Dejemos a los Niños Atrás (No Child Left Behind, NCLB), que sirve precisamente para hacer lo contrario.


13) Pesquisando miles de millones de dólares perdidos en Iraq (por Donald Barlett, James Steele y Matt Taibbi): Es increíble que además de crímenes y matanzas de civiles, los militares, los contratistas de Blackwater, de Halliburton y quienquiera que llegara a Iraq desde EEUU se dedicara también a robar. Desde abril de 2003, un mes después de la invasión, y durante más de un año, la Reserva Federal de EEUU envió 12 mil millones de dólares para “la reconstrucción” de Iraq a la Autoridad Provisional de la Coalición (léase gobernador Paul Bremer III), pero unos 9 mil millones desaparecieron por completo debido a un inexplicable descuido. El periodista Matt Taibbi, de la revista Rolling Stone, escribió: "Lo que la administración Bush ha creado en Iraq es una suerte de paraíso del capitalismo pervertido, en donde los réditos son extraídos forzadamente del cliente por el Estado y los obscenos beneficios no son repartidos por el mercado sino por una burocracia gubernamental no controlable".


14) EEUU es un gran basurero nuclear (por Diane D’Arrigo y Sunny Lewis): La energía atómica y las fábricas de armas nucleares hacen de EEUU un gran basurero nuclear, sin control ambiental ni del ministerio de Energía (DOE, en inglés). El material radiactivo se guarda en terraplenes, se recicla y revende para usarlo en concreto de edificios, equipos, asfalto, productos químicos, suelos, etc., también en recipientes inadecuados y sin preparación, negocios comerciales y áreas de recreación. Bajo el actual sistema, el DOE suministra directamente los materiales, los vende en subastas o los entrega en intercambios, o envía los materiales a procesadores que pueden utilizarlos sin atender a controles radiactivos. Cada vez es más frecuente el reciclaje de éstos materiales para su reutilización en la producción de artículos hogareños de uso diario y efectos personales, tales como cremalleras, juguetes, muebles, automóviles, construcción de caminos, escuelas y rellenos de patios.


15) Esclavitud mundial (por David Batstone y E. Benjamin Skinner): Aunque los grandes medios sólo le prestan atención a ciertas formas de esclavitud del comercio sexual, lo cierto es que hoy en el mundo existen 27 millones de esclavos; más que en cualquier otro momento de la historia humana. La globalización, la pobreza, la violencia y la avaricia facilitan el crecimiento de la esclavitud, no sólo en el tercer mundo, sino también en los países desarrollados. Tras la fachada de cualquier gran urbe o ciudad importante del planeta, hoy es probable encontrar un comercio próspero en seres humanos. 800.000 personas anuales se trafican a través de las fronteras y hasta 17.500 nuevas víctimas atraviesan cada año EEUU, según el ministerio de Justicia (DOJ). Más de 30.000 esclavos adicionales pasan por EEUU mientras son transportados a otros destinos internacionales. Los abogados del DOJ han procesado 91 casos de comercio de esclavos en ciudades de casi todos los 50 estados de EEUU.


16) Informe anual sobre derechos sindicales (por la Confederación Sindical Internacional): Colombia sigue siendo el país con más sindicalistas asesinados en el mundo, según el Informe Anual de Violaciones de Derechos Sindicales publicado por la Confederación Sindical Internacional (ITUC, en inglés). La edición 2007 del informe que cubre 138 países en 2006, demuestra un aumento alarmante de las personas asesinadas a consecuencia de sus actividades sindicales, de 115 reportadas en 2005 a 144 en 2006. Secuestraron o “desaparecieron” a muchos más sindicalistas alrededor del mundo, en tanto miles fueron arrestados durante el año por su participación en acciones de huelga y protestas, mientras otros millares fueron despedidos en venganza por organizarse. También creció la cantidad de activistas sindicales de África, las Américas, Europa, Asia y el Pacífico, víctimas de la brutalidad de las policías y asesinados por ser vistos como opositores de los gobiernos favorables a las corporaciones.


17) ONU: Vacuidad de la Declaración de Derechos Indígenas (por Haider Rizvi, Brenda Norrell y Tom Griffiths): Tres meses después que la ONU aprobara en septiembre de 2007 la Declaración Universal de Derechos de los Pueblos Indígenas, los aborígenes alrededor del mundo protestaron por su exclusión en Bali del Convenio Base ONU sobre Cambio Climático (UNFCCC, en inglés), pese a que fueron invitados a participar. La Declaración Universal de la ONU llamó a reconocer los derechos a la autodeterminación y al control sobre las tierras y recursos de 370 millones de indígenas, después de 22 años de negociaciones que involucraron a Estados miembros, grupos internacionales de la sociedad civil y a representantes de las comunidades aborígenes del mundo. Solamente EEUU, Canadá, Australia y Nueva Zelandia votaron en contra, aduciendo que la autodeterminación y el control indígena sobre tierras y recursos naturales obstaculizarían el desarrollo económico y minaría el "establecimiento de normas democráticas".


18) Crueldad y muerte en las prisiones juveniles de EEUU (por Holbrook Mohr): Una horrorosa realidad viven los jóvenes de los centros correccionales de EEUU, donde padecen abusos sexuales y físicos e incluso la muerte. El departamento de Justicia (DOJ), que carece de poder para cerrar instalaciones, entabló pleitos contra centros para jóvenes delincuentes de once estados por supervisión abusiva o negligencia dañina, entendiendo que un juicio puede conducir a los estados a mejorar sus centros de detención, a menudos operados por contratistas privados, y proteger así los derechos civiles de la juventud encarcelada. La carencia de supervisión y los estándares aceptados sobre abusos hacen difícil saber cuántos jóvenes han sido asaltados o víctimas de negligencia. Associated Press estableció que hubo 13.000 demandas por abusos en centros juveniles a través del país entre el 2004 y 2007, casi un tercio del total de detenidos, que eran cerca de 46.000 en 2007, cuando se hizo la indagación.


19) Criadores indígenas y pequeños granjeros luchan contra la extinción del ganado (por Centro Internacional para el Desarrollo e Intercambio Sustentable y Representantes de pastores, pueblos indigenas y pequeños campesinos): El modelo industrial de producción ganadera causa la destrucción mundial de la diversidad animal. Por lo menos una cría de ganado indígena muere cada mes como resultado del exceso de confianza en las castas selectas importadas de Estados Unidos y Europa, según el estudio "El estado de los recursos genéticos del mundo animal" de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Desde que en 1999 comenzó la investigación para el informe, se identificaron dos mil castas locales en riesgo. Organizaciones y ONGs de 26 países estiman que este sistema industrial de crianza y de producción de ganado amenaza al desarrollo sostenible y a la seguridad alimentaria global. Sin embargo, el Plan de Acción Global de la misma FAO eludió esta realidad.


20) Nuevo record en arrestos por marihuana (por Bruce Mirken y Paul Armentano): Cada año aumentan en EEUU los arrestos por posesión de marihuana. Por cuarto año consecutivo, las detenciones marcaron un récord, según el Informe del Crimen Uniforme del FBI para 2006. Las aprehensiones sumaron 829.627, con un aumento de 43.000 personas respecto a los 786.545 detenidos de 2005. La tasa actual de aprehensiones significa que cada 38 segundos resulta detenido un fumador de marihuana que se incorpora a una población cautiva que corresponde a casi el 44 por ciento de todas las detenciones por droga en Estados Unidos. En la última década, más de 8 millones de estadounidenses han sido arrestados con cargos relacionados con marihuana, mientras declinan las detenciones por cocaína y heroína, según Allen St. Pierre, director ejecutivo de la Organización Nacional por la Reforma de las Leyes de Marihuana (NORML, en inglés). El número de arrestados aumentó más de 5,4 por ciento en 2006 respecto a 2005.


21) La OTAN planea “el primer golpe nuclear” (por Ian Traynor, The Guardian): La Organización Tratado del Atlántico Norte (OTAN) considera viable un primer golpe nuclear a ser utilizado dondequiera en el mundo en que pueda surgir una amenaza. Los detalles de implementación de la idea aparecen en una suerte de manual para un golpe de estado planetario de 150 páginas, concebido por las mentes de ex jefes de las fuerzas armadas de EEUU, Gran Bretaña, Alemania, Francia y los Países Bajos.

Los ex jefes militares advierten sobre las siguientes amenazas dominantes:
- Fanatismo político y fundamentalismo religioso
- El "lado oscuro" de la globalización significa terrorismo internacional, crimen organizado y diseminación de armas de destrucción total
- Cambio climático e inseguridad energética exigen una competencia por los recursos y una potencial migración "ambiental" a escala total
- El debilitamiento del estado nación, así como de organizaciones tales como la ONU, OTAN y la UE.


22) CARE rechaza ayuda alimentaria de EEUU (por Ellen Massey y Revolution Cooperative): Como en el refrán “Mejor ¡no me ayude compadre!”, CARE, la organización de caridad más grandes y más conocida de EEUU, concluyó que la forma en que el país del norte encara la ayuda alimentaria en vez de combatir estructuralmente al hambre en el mundo, la solidifica y eterniza, porque el principal interés de su “ayuda” es convertir en dinero efectivo los excedentes agrícolas estadounidenses que fueron producidos por una agricultura ya subsidiada por los contribuyentes y que, de paso, distorsiona el mercado alimentario mundial. CARE anunció en agosto de 2007 que rehusaba recibir 45 millones de dólares al año en ayuda alimentaria del gobierno de Estados Unidos por estimar que las condiciones impuestas para su distribución no alivian el hambre. EEUU destina 2 mil millones dólares anuales a asistencia alimentaria para alimentar poblaciones que sufren hambre crónica, pero exige que las cosechas se compren en EEUU.


23) El público consume medicinas que no necesita (por Shreema Mehta): La publicidad engañosa de las compañías farmacéuticas fabrica necesidades, ocultando a menudo al público los efectos secundarios de ciertos medicamentos. Las compañías de EEUU deben someter su publicidad a la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, su sigla en inglés), pero la agencia no la revisa antes de que se haga pública. Un informe de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno (GAO, en inglés) de noviembre de 2006 encontró que sólo se revisa una pequeña porción de avisos y no siempre con los mismos criterios. Alegando falta de fondos para un control eficaz, la FDA pidió que una reforma de la Ley de Honorarios en la Prescripción de Drogas al Usuario (PDUFA, en inglés) endose a la industria farmacéutica el pago de los gastos de revisión que debería efectuar la agencia antes que los anuncios se hagan públicos. Aunque equivale a poner a los ratones a vigilar el queso, ya es una realidad desde que Bush renovó la PDUFA.


24) Japón duda de la versión oficial del 11/9 y no quiere más guerra (por Benjamín Fulford): El parlamentario Yukihisa Fujita desafió la validez de la guerra al terrorismo de EEUU y pidió que Japón abandone Afganistán durante una sesión de la Cámara Alta que en enero de 2008 debatió la renovación de la ley antiterrorista que faculta el apoyo logístico japonés a las tropas de la coalición. La transmisión del debate permitió que los japoneses conocieran por primera vez un cuestionamiento frontal de la versión oficial de la tragedia de Nueva York de 2001. El periodista Benjamin Fulford dijo que el parlamentario de Japón, que es un país aliado de EEUU, mostró a través de la TV nacional evidencia de gran alcance de que el gobierno de EEUU asesinó a 3.000 de sus propios ciudadanos, así como a 24 personas de Japón y a gente de muchas otras naciones. Pero Fulford no pudo llevar a Fujita a una rueda de prensa en el Club de Corresponsales Extranjeros de Japón porque no se lo permitieron sus propios colegas estadounidenses.


25) ¿Por qué destruyeron al gobernador de NY Eliot Spitzer? (por Por F. William Engdahl): Cuando una prominente figura pública resulta destruida de una manera tan espectacular como la exposición al escarnio público del ex gobernador demócrata del estado de Nueva York, el periodista F. Guillermo Engdall recomienda preguntarse quién se beneficia y por qué querría eliminar a esa persona, sobre todo porque un vulgar encuentro con una prostituta de lujo poco tiene que ver con los estándares morales de la administración Bush respecto a los altos servidores públicos. Eliot Spitzer fue el blanco probable de una operación de la Casa Blanca y de Wall Street para silenciar a un crítico peligroso y locuaz de la conducción de la llamada “crisis sub-prime” del mercado financiero. Spitzer culpó de frente a la administración Bush de favorecer a los prestamistas rapaces ante el Subcomité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, en entrevistas por CNBC TV y en un editorial del Washington Post que apareció el día anterior al escándalo.

lunes 29 de septiembre de 2008

 
VAMOS A CONTAR MENTIRAS (ANTONINI) 1a. PARTE


domingo 28 de septiembre de 2008

 

Arrogantes y bolsas

Imagina una máquina de vapor así: una espiga tiene en la punta dos ramas, cada una rematada con una bolita. Mientras más calor genera la caldera, más rápido giran las bolitas. Si está al levantarse por la fuerza centrífuga reducen el calor, la máquina se controla y no hay problemas porque tarde o temprano alcanza un equilibrio. Se llama servocontrol. Como el flotador de los tanques de agua. Se llama también retroalimentación negativa.

Pero imagina ahora que si en lugar de reducir el calor, lo aumenta cuando sube el giro. Es decir, mientras más calor, más calor. Pues la máquina descontrolada estalla. Toda fuerza tiene que ser controlada porque si no estalla. Se llama retroalimentación positiva.

Fue lo que pasó con el sistema financiero descontrolado promovido por Bush y por la oposición venezolana.

Los religiosos suelen decir, o debieran decir, que la soberbia es el más capital de los pecados porque conduce a todos los demás. Es soberbia la que distingue a los grandes financistas que están desbarrancándose ahora. Como Lehman Brothers, que estuvo durante diez años dándonos lecciones de economía, vaticinando precisamente lo que les está pasando a ellos. Sus pronósticos resultaron ciertos, pero sobre ellos, no sobre Venezuela. Tal vez no supieron explicarse. O nosotros fuimos tan brutos que no entendimos a sabios tan esclarecidos.

Lo mismo pasa con bates quebrados como Teodoro, bajo cuya gestión se perdió Viasa, la inflación estaba en 103% y el petróleo a $ 7. Pero Teo da lecciones de economía al gobierno, no solo en su cátedra universitaria, sino en su pasquín clandestino que se me olvidó que lo olvidé. Mientras más fracasa más soberbio se pone. Así pasa con los demás golpistas, mientras más torpezas cometen, más arrogantes se vuelven. Mientras más bobolongos, más insolentes. Ser altivo es ya un mal en sí mismo, pero si encima es idiota, bueno... No sé cómo llamarlo.

Retroalimentación positiva será.

Roberto Hernández Montoya rhernand@reacciun.ve

domingo 21 de septiembre de 2008

 
EL IKE FINANCIERO

Las noticias de hoy por la tarde no tienen desperdicio:

“Bush canceló todas las actividades. Tenía previsto viajar a Alabama y Florida para participar en actos de recaudación de fondos electorales.”

“Dijo el jueves que estaba preocupado por la situación de los mercados financieros y de la economía estadounidense…”

“Los mercados se han desplomado” ­­­­―continúan informando los cables―, “el gobierno se ha visto obligado a nacionalizar el gigante asegurador American International Group (AIG), y la Reserva Federal, en una acción coordinada con otros bancos centrales, ha inyectado 180 mil millones de dólares en los mercados financieros.”

“El mandatario aseguró que su gobierno está tomando medidas agresivas y extraordinarias ‘para calmar los mercados’.”

“Las autoridades de toda Asia buscan frenar la caída de sus monedas, bolsas y valores, para evitar que la crisis de Wall Street golpee a la región.”

“El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, culpó hoy a la especulación de la crisis financiera internacional, y admitió que está preocupado por los riesgos de una recesión en Estados Unidos.

“También se compadeció de la situación de los grandes bancos de Estados Unidos, que en el pasado criticaron a Brasil y a otros países emergentes, y puso en tela de juicio el sistema financiero internacional.

“Hay una crisis en Estados Unidos, una crisis muy fuerte, que ha llevado la mayor economía del mundo a sobresaltos extraordinarios”, dijo.

“No es que no estemos preocupados. Estados Unidos es la mayor economía del mundo y el mayor importador.”

Concluyó sus palabras afirmando: “Veo con cierta tristeza bancos importantes, muy importantes, que pasaron la vida dando consejos sobre Brasil y sobre lo que teníamos que hacer o no, y que ahora están quebrados o entraron en bancarrota.”

Los vientos huracanados del Ike financiero también amenazan a todas las “provincias” del mundo. El pronóstico meteorológico es incierto; se viene hablando de él hace semanas, y ráfagas de más de 200 kilómetros por hora se hacen sentir. Como dice Rubiera, de una categoría a otra su capacidad destructiva se eleva al cuadrado.

Es muy difícil seguir de cerca y comprender las cifras fabulosas de dinero fresco que se inyectan a la economía mundial. Son grandes dosis de papel moneda, que conducen inevitablemente a pérdida de su valor y capacidad adquisitiva.

El crecimiento de los precios es inevitable en las sociedades consumistas y desastroso para los países emergentes, tal como lo señala Lula da Silva. Si el más grande importador del mundo deja de importar, golpea al resto; si sale a competir, golpea a los demás productores.

Los grandes bancos de los países desarrollados imitan y tratan de coordinar con los de Estados Unidos; si los de este quiebran, los de aquellos también, y se devoran unos a otros.

Los paraísos fiscales prosperan; los pueblos sufren. ¿Acaso así podría garantizarse el bienestar de la humanidad?

Fidel Castro Ruz

Septiembre 18 de 2008

8 y 46 p.m.

viernes 19 de septiembre de 2008

 
"Sería una vergüenza y una humillación que Obama perdiera" dice Woody Allen

SAN SEBASTIAN, España (AFP) — Una posible derrota del candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, sería "una vergüenza y una humillación", además de "horrible para Estados Unidos en muchísimos aspectos", dijo este viernes el director estadounidense Woody Allen.

"Sería una vergüenza y una humillación que Barack Obama no ganara, sería horrible para Estados Unidos en muchísimos aspectos", declaró durante una entrevista a un grupo de periodistas al margen del Festival de Cine de San Sebastián.

Obama "es mucho mejor representante que su oponente", el republicano John McCain, "y supone un paso adelante enorme después de esa terrible continuación y al mismo tiempo incompetencia y ese error de cálculo", estimó, en referencia a los dos mandatos de George W. Bush.

"Sería malísimo que los estadounidenses no se movilizaran para votar por él, que prefirieran más de lo mismo", añadió.

Allen presentó el jueves en San Sebastián "Vicky, Cristina, Barcelona", filme rodado en Barcelona con Javier Bardem, Penélope Cruz, Scarlett Johansson y Rebecca Hall.


jueves 18 de septiembre de 2008

 
La derecha boliviana intensifica la violencia


martes 16 de septiembre de 2008

 
La bolsa en la cuerda floja

ADAM GELLER /AP
NUEVA YORK

Comenzó como un ataque de ansiedad, aliviado por las seguridades de que el problema estaba limitado a un número relativamente pequeño de préstamos hipotecarios en mora. Pero ahora está claro que la crisis quedó fuera de control y que el sistema financiero del país está peligrosamente cerca del abismo.

Es posible que se recupere. Pero mientras las autoridades tratan de cruzar la cuerda floja en que se ha convertido la economía, cada vez es más difícil saber si lo peor ha pasado o si los problemas pudieran empeorar y crear daños aún más profundos.

"La economía mundial está de rehén del bienestar del sistema financiero porque se trata de un sector que da crédito, que es la piedra angular del gasto personal y empresarial'', dijo Bernard Baumohl, jefe de economistas de The Economic Outlook Group, en Priceton, Nueva Jersey.

Hace muchos años que la economía no se acercaba tanto a una depresión. ¿Pudiera ser que al fracaso de las apuestas masivas de Wall Street y los esfuerzos desesperados por contener los daños sentencien la economía a años de empantanamiento, o algo peor?

Las autoridades y los economistas entienden ahora mucho mejor cómo funciona el sistema financiero que cuando la Gran Depresión, cuando muchos concuerdan en que la mayor parte de los daños se debieron a la falta de medidas de respuesta.

Las lecciones aprendidas en el pasado son fundamentales para proteger la economía con los peligros del presente. Pero no los eliminan.

"Es el mayor riesgo que hemos tenido en muchos, muchos años'', dijo Joel Naroff, de Naroff Economic Advisors en Holland, Pennsylvania.

Bear Sterns, una de las firmas de inversión con más historia en Wall Street, cayó al abismo. Otra, Lehman Brothers, se declaró en quiebra el lunes. Y una tercera, Merrill Lynch, aceptó que una oferta de compra para salvar el pellejo.

El gobierno del presidente Bush, que ha prometido dejar que el mercado libre castigue a los que asumen demasiado riesgos, cambió de opinión en el caso de dos de las mayores empresas de préstamos hipotecarios del país y decidió intervenirlas.

Mientras tanto, nubarrones negros oscurecen el futuro de varias empresas de talla mundial, como la aseguradora AIG Inc. y Washington Mutual Inc., ambos en busca de un salvavidas debido a su precaria situación.

"Es un momento histórico'', dijo Peter Temin, historiador de la economía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

La crisis que abruma a Wall Street puede parece remota para el ciudadano promedio. Pero los nexos son incuestionables. Muchos propietarios de viviendas ven el valor de sus casas desplomarse al mismo tiempo que la flexibilidad que antes tenían para pedir préstamos y comprar a crédito se ha reducido sustancialmente.

Y las comparaciones con las crisis pasadas nunca son fáciles. La economía ha probado ser sorprendentemente flexible a pesar de una crisis que es básicamente abstracta, amplia y poco pronosticable, que castiga en sus propios términos y que obliga a las autoridades y a los consumidores a inventar respuestas en el momento.

Si las autoridades federales no actúan con la rapidez necesaria, la economía pudiera sufrir todavía más, y en el peor de los casos caer en una depresión. Si siguen inyectando dinero al sistema financiero, la economía pudiera inclinarse hacia el lado contrario y entrar en un período prolongado de fuertes aumentos de precios y poro crecimiento, dice Eugenio Alemán, economista de Wells Fargo.

"La Reserva Federal trata de hacer que un elefante camine por una cuerda floja, algo extremadamente difícil'', agregó.

"En este momento parece que hemos actuado con rapidez, pero estamos justo en el límite'', dijo Temin, de MIT.

El momento definitorio de la economía estadounidense en los últimos cien años fue la Gran Depresión. Desde entonces, los economistas y las autoridades han estudiado lo sucedido para aprender lecciones.

Si alguien entiende esa historia es Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal y experto en las condiciones y decisiones que llevaron a la Gran Depresión.

El rápido aumento de las ejecuciones hipotecarias es la respuesta a casi una década de préstamos a mano suelta. Pero los problemas se multiplicaron cuando esos préstamos, en vez que quedar en manos de los prestamistas, se unificaron y se vendieron como valores a los inversionistas, a quienes atrajeron con la promesa de altos rendimientos.

Pero cuando los precios de las viviendas comenzaron a bajar, los primeros préstamos en caer en mora fueron los de alto riesgo, emitidos a compradores sin un buen historial de crédito o pocos ingresos.

Entonces el problema se extendió a otros préstamos hipotecarios y a algunos empréstitos al consumidor y a empresas. Pero como muchos de esos préstamos se habían empacado y vendido a inversionistas tanto en Estados Unidos como el extranjero, era casi imposible decir quién tenía esos valores.

Las firmas financieras aparentemente estaban ciegas al riesgo. Mientras el valor de sus inversiones en bienes raíces y valores respaldados por hipotecas ha bajado sustancialmente, Wall Street ha tratado de deshacerse de esas posiciones, pero las grandes compañías han batallado por mantener el ritmo.

"Lo que estamos presenciando es la rehabilitación del sector financiero en una catarsis'', dijo Baumohl. "Es algo violento y algo todos temían, pero muchos esperaban que sucediera y creo que es el resultado de años de arriesgarse mucho, de crédito fácil, de una sensación de invencibilidad entre los prestamistas y un profundo desdeño por los peligros morales''.


lunes 15 de septiembre de 2008

 

Mercados mundiales se derrumban por crisis en Wall Street

The Associated Press

Los mercados bursátiles tanto en Asia como en Europa se derrumbaban el lunes en medio de una gran preocupación en torno al sistema financiero mundial luego de que ocurrió una enorme sacudida económica en Wall Street cuando el banco de inversiones Lehman Brothers anunció que se declarará en bancarrota.

También hubo una gran sacudida luego que otro banco de inversión y correduría de acciones, Merrill Lynch, anunció que sería adquirido por el Bank of America.

En Europa, el índice Financial Times de 100 acciones perdía 2,72%, mientras que el referente CAC-40 de Francia retrocedía 3,52% y el referente DAX 30 de Alemania bajaba 2,99%.

Por su parte, el dólar estadounidense se depreciaba ante el euro, al cotizarse en 1,4299 dólares por unidad de euro, desde los 1,4215 dólares en que se cotizaba el viernes en Nueva York.

Por su parte, la libra esterlina también ganó terreno ante el dólar hasta los 1,8052 desde 1,7937.

En Asia, los principales mercados bursátiles de Japón, Hong Kong y Corea del Sur no operaron debido a que festejaban un feriado, pero los que sí operaron lo hicieron con fuertes pérdidas.

El referente Sensex de India retrocedió 5,4%; el principal barómetro de Taiwán cayó 4,1%; el referente de Australia bajaba 2% y el mercado bursátil de Singapur sufría una baja de 2,9%.


domingo 14 de septiembre de 2008

 
15-09-2008
Bandas fascistas como punta de lanza
Washington promueve la guerra civil en Bolivia

America XXI


Mediante bandas fascistas el Departamento de Estado lanzó el 9 de septiembre una ofensiva violenta con eje en Santa Cruz, Pando y Tarija.

El gobierno de Evo Morales calificó este accionar como “golpe cívico prefectural”. La expresión apunta a subrayar que las fuerzas armadas no son el instrumento de esta escalada, basada en cambio en los gobiernos de los departamentos de la llamada Media Luna. En ese sentido la definición es ajustada a la realidad. Sin embargo, estas operaciones no tienen como objetivo un golpe de Estado tal como los que la Casa Blanca promovió en innumerables oportunidades en América Latina. Washington sabe que el derrocamiento de Evo y la implantación de otro gobierno, por vía civil o militar, es una perspectiva cerrada por todo un período en Bolivia.

La táctica estadounidense está centrada en detonar una guerra civil. Operaciones terroristas contra puntos vitales de la estructura económica y el aparato del Estado; utilización de bandas fascistas contra la base social de la revolución en marcha (abrumadoramente hegemónica); secesión de la Media Luna: son peldaños de una escalada apuntada a provocar la lucha fratricida. El asesinato de Evo; la aniquilación de dirigentes sociales y políticos claves, son otros recursos que sin duda alguna intentarán los estrategas estadounidenses.

Significado de la escalada

El análisis trata de desentrañar la realidad de hoy con parámetros del pasado. Las burguesías locales y el imperialismo podían dar golpes de Estado cuando tenían instrumentos militares, políticos, sindicales y sociales en condiciones de ejercer la hegemonía necesaria para gobernar bajo fachadas más o menos represivas. Eso acabó. Una a una, las instituciones de las clases dominantes han perdido su capacidad como instrumentos válidos para el ejercicio del poder. Y esta afirmación no sólo es válida para Bolivia: toda América Latina está en la misma situación. Hoy el imperialismo ni siquiera puede apelar al recurso del golpe militar. Requiere y utiliza la violencia, pero su estrategia ya no consiste en imponer un gobierno títere. Antes de volver a pensar en esa posibilidad, necesita infligirle a las masas una derrota letal. En la época de crisis y declinación irreversible del capitalismo eso sólo es posible mediante el fascismo y la guerra civil.

Es exactamente lo que han puesto en marcha los agentes de Washington en Bolivia. El imperialismo necesita de ese enfrentamiento civil y ya ha lanzado la provocación a gran escala.

La expulsión del embajador de la Casa Blanca indica que Evo Morales comprende exactamente la estrategia imperial y ha resuelto enfrentarla. La inmediata solidaridad de Hugo Chávez, haciendo lo mismo con quien en su territorio promovía una acción análoga, el apoyo incondicional a estas medidas por parte de Daniel Ortega, la decisión del presidente hondureño Manuel Zelaya de suspender la ceremonia de recepción de credenciales del nuevo embajador de Estados Unidos, en solidaridad con Bolivia y Venezuela, son otros tantos indicativos de la rebelión antimperialista que se agiganta en América Latina. Estos países se sumaron así a la histórica conducta de la Revolución Cubana. Cuando el imperialismo apela al fascismo, la diplomacia carece de sentido. Quien se asusta del tono empleado por Chávez al reiterar su disposición a defender a Evo Morales incluso enviando combatientes a Bolivia, o bien no ha comprendido el significado de la escalada fascista, o bien programa una negociación en cuya conclusión está la cabeza de Evo. Pero Chávez no está solo. Seremos cientos de miles quienes en América Latina nos alistaremos para defender con las armas la revolución en Bolivia frente al ataque imperialista, si una enérgica acción internacional no logra detenerlo.

Unasur

Otro indicativo de los cambios en las relaciones de fuerza continental es la realización de una reunión de emergencia de Unasur, en Santiago, el lunes 15. Allí reside la posibilidad de detener la mano asesina de la Casa Blanca. Cada gobierno mostrará hasta dónde llega su compromiso con la democracia, la paz y la unión regional. La diversidad de los componentes de la Unión de Naciones Suramericanas asegura una dura disputa. Pero el mínimo común es el apoyo incondicional al gobierno de Evo (con su reciente ratificación con el 67,41% de los votos tiene más legitimidad social que ninguno de sus pares), el rechazo a la ingerencia estadounidense y el compromiso de romper relaciones diplomáticas en conjunto con Estados Unidos si Washington persiste en alimentar la escalada fascista. Luiz Inácio da Silva adelantó que “no tenemos derecho a tomar ninguna decisión sin que haya acuerdo del gobierno y la oposición”. Sus asesores en política internacional deberían informarle a Lula que “la oposición” es Estados Unidos y que los jefes políticos locales han tomado por la vía del fascismo. Apenas unos videos y unos testimonios sobre los saqueos y matanzas bastarían para que el presidente brasileño tenga la información suficiente y pueda asumir que las acciones emprendidas en estos días por los separatistas definen una estrategia de guerra, con la cual Estados Unidos pretende recuperar el control que se le va de las manos en América Latina. Eso le concierne también a Brasil.

El fascismo en sentido lato es el primer paso de esa estrategia. Fascismo no es, como se entiende corrientemente, un gobierno o una política represiva. Es la utilización de la población civil para ser lanzada contra otros estratos de la población civil. (Por eso, cuando la teoría política de las clases dominantes comenzó a enfatizar la expresión “sociedad civil”, tergiversando por completo su sentido original, era claro en qué rumbo se orientaba). Es la utilización de sectores de clases medias y de las franjas más empobrecidas y marginalizadas, a las cuales no ha podido llegar el mensaje de la revolución, para lanzarlas como fuerza de choque ciega contra los trabajadores, los campesinos, los estudiantes y los flancos concientes de las capas medias. Es el choque de aquellos que por determinaciones que van mucho más allá de su propia cotidianeidad, no están en condiciones de tomar conciencia de sus actos y contratados como mercenarios son lanzados en operaciones de guerra contra sus hermanos más próximos. Eso es el fascismo. Y siempre, por detrás, hay estrategas del capital que programa sus actos.

Urge una respuesta continental

Aparte los gobiernos, cuyo compromiso puede eventualmente lograr efectos extraordinarios, es otra la instancia latinoamericana que al cabo definirá si la revolución latinoamericana en marcha puede o no enfrentar y vencer la contraofensiva imperialista. Las acciones de solidaridad con el gobierno de Evo Morales en cada país son imprescindibles. Pero no bastan. Urge dar pasos efectivos observando la huella de la nueva fuerza revolucionaria de masas que ha aparecido en el panorama internacional: el Psuv (Partido Socialista Unido de Venezuela). Urge concretar instancias análogas de unidad social y política de masas, con definiciones antimperialistas y anticapitalistas. Urge crear organismos que permitan a las direcciones de esas fuerzas revolucionarias diseñar y aplicar una línea de acción latinoamericana. La historia no perdonará omisiones ni retardos.

martes 9 de septiembre de 2008

 

Gracias, Globovisión

P ara este artículo tenía dos títulos: Oposición sapo y Gracias, Globovisión. Escogí Gracias, Globovisión porque, gracias a este canal y a su cadena perpetua de noticias negativas en contra de este gobierno bolivariano, socialista, revolucionario y democrático, el mundo entero sabe que en la historia política venezolana es el único gobierno democrático que ha existido.

Gracias, Globovisión porque todos los invitados políticos de la oposición que se presentan en los distintos programas de opinión de este canal no hacen más que faltarle el respeto al Presidente y a su familia. Por esto, el mundo entero sabe que, en la historia política de Venezuela, Hugo Chávez Frías es el único presidente democrático que hemos tenido.

Ahora paso a explicarles lo de Oposición sapo. No hay nada más parecido a un sapo que los dirigentes de los partidos de oposición. Los sapos se meten 80 mil golpes contra la pared porque son muy brutos, no piensan y, por lo tanto, es como si no existieran. Como decía Cartesius, o sea, Descartes: "Pienso, luego existo", que en latín vendría siendo "Cogito ergo sum". Y es por esto que no se dan cuenta que hay otras vías y otras salidas. Los sapos, en uno de esos golpes, se dan tan duro que quedan con las nalgas contra la pared, o sea, volteaos, y es cuando se enteran de que hay otros caminos honestos y decentes.

Cuando digo Oposición sapo, me estoy refiriendo a los que se apropiaron indebidamente de los partidos y grupos políticos, y no a las 300 personas fuertes que salen a marchar cada vez que a estos se les ocurre.

Este artículo lo tenía listo para mandarlo a la prensa desde hace tres meses; no lo había hecho para no alertar a los dueños de Globovisión de la estupidez que cometen las 24 horas del día con los programas de opinión y con los invitados políticos de la oposición ya mencionados. Además, esta oposición sapo no tiene nada que ver con la Ley de Inteligencia y Contrainteligencia, como ellos la denominaron, ¡porque ellos son capaces de confundirla! La gran tragedia de la oposición es que ahora los reales están pa’cá y no pa’ llá, donde sí se les está dando un buen uso para darles la mayor suma de felicidad posible a todos los venezolanos, como decía Simón Bolívar.


José Díaz (Joselo) Humorista


viernes 22 de agosto de 2008

 

Gracias al presidente Chávez y a los médicos cubanos

El motivo que me lleva a escribir estas líneas es aportar un granito de arena para divulgar las cosas buenas que se están haciendo en el país y que la gente desconoce porque no existe la debida información.
Muchas veces ante una situación de emergencia, no sabemos dónde acudir, y es bien sabido que para entrar a una clínica hay que disponer de una considerable suma de bolívares fuertes, ya que nos van a cobrar hasta el aire que respiramos, y si es a un hospital nos aterra la idea de pensar que nos van a dejar morir por la falta de atención.
El pasado 23 de julio, sufrí un fuerte dolor en el pecho, mis nietos –que se encontraban conmigo decidieron llevarme a un centro hospitalario, les sugerí que me llevaran al Centro de Diagnóstico Integral ubicado en Chuao (CDI Salvador Allende), del cual la única referencia que tenía era haber pasado por ese sector y saber que está ubicado allí.
Al llegar, inmediatamente me prestaron auxilio. El dolor en el pecho era un infarto, me ingresaron a la terapia intensiva, donde permanecí durante seis días, la atención recibida fue de primera, teníamos médicos y enfermeras a nuestro lado las 24 horas, medicinas, alimentación, higiene y un trato respetuoso y afectivo; posteriormente, me trasladaron al área de hospitalización, una habitación cómoda, confortable, digna de las mejores clínicas y totalmente gratis.
Hoy estoy restablecida, cada día les doy gracias a Dios, al Presidente y a los médicos cubanos por permitir que aquellos que no tenemos bienes de fortuna tengamos una mejor calidad de vida.

HILDA MORENO / C. I. 2.071.565
35 El País Ultimas Noticias | Jueves 21 de Agosto de 2008


CDI de Chuao, ¡excelente atención!

Las cosas malas hay que denunciarlas, e igualmente lo bueno hay que destacarlo.
Quiero felicitar al Centro de Diagnóstico Integral de Chuao por la excelente y rápida atención médica que ofrecen con gran cariño a los pacientes.
El miércoles 6 de agosto, a mi madre de 71 años se le presentaron cuadros febriles, llegó a 40,3 grados. Me muy sentí angustiada: sin dinero para ir a una clínica y tampoco para pagar un taxi de ida y vuelta, y mucho menos dirigirme a un hospital público para arriesgarme a un ruleteo o de correr el riesgo de un tiroteo entre malandros. ¡Lo he vivido en carne propia!
Tuve la guía y solidaridad de la diputada Romelia Matute, quien se trasladó en su carro desde Alto Prado –en donde vive desde hace 25 años para llevar a mi madre al CDI de Chuao. En ningún momento se identificó como parlamentaria, sino que se presentó como una ciudadana común y corriente que tiene una emergencia médica.
Me quedé sorprendida con las instalaciones, los equipos, la limpieza del lugar, el trato cariñoso de los médicos cubanos y del personal en general. ¡Sin exagerar!, en 23 minutos me fui del CDI de Chuao con mi mamá atendida médicamente, que incluía exámenes de sangre y de orina, y todas las medicinas en la mano. Es decir, salí de El Valle a las 10:30 PM y regresé con mi mamá estabilizada a las 11:00 PM. ¡Ni en el mejor centro de salud de Europa me hubiesen dispensado mejor atención!
Quiero felicitar al personal médico y paramédico de este centro de salud pública, así como a Romelia Matute, por prestarme su apoyo tan solidario. Quiero felicitar también al Gobierno nacional porque los caraqueños de clase media y sectores populares podamos contar con una atención médica tan eficiente y digna como la del CDI de Chuao.
A partir de este momento me siento tranquila de que, si se me presenta otra vez alguna emergencia, no me voy angustiar por esperar horas por el "OK" de la clave de cualquier póliza HCM, ni tampoco tengo que ir a un hospital público a pasar sustos y largas esperas entre delincuentes mal heridos por sus grupos rivales.
Ojalá que todos los hospitales públicos sigan el modelo de atención, eficacia y tecnología de este CDI y de otros de los cuales me han dicho que están funcionando muy bien. ¡20 puntos!

PAULA GIRAUD / Periodista / paugiraud@cantv.net
31 País Ultimas Noticias | Miércoles 20 de Agosto de 2008

martes 19 de agosto de 2008

 

¿Quién hará la revolución?


Revolución es transformación radical del régimen de propiedad sobre los medios de producción y de las relaciones de producción mediante los cuales los hombres se organizan para crear los bienes necesarios para la existencia.


¿REVOLUCIÓN SOCIALISTA?

La Revolución socialista coloca los medios de producción bajo propiedad social y sustituye las relaciones de explotación y subordinación por las de solidaridad e igualdad de oportunidades.


¿QUIÉN LA HACE?

Hace la Revolución una clase social o fracción de clase o alianza de clases que se rebela contra la explotación que le impone un modo de producción, transforma las fuerzas productivas y la propiedad sobre ellas, construye nuevas relaciones de producción y las expresa mediante nuevas superestructuras políticas y representaciones ideológicas.


¿HAY CLASES EXPLOTADAS EN VENEZUELA?

¿Será verdad que en Venezuela no hay clases, que los latifundistas expulsaron a los campesinos hacia las ciudades, que nuestra burguesía importadora no supo producir para los obreros ni bienes ni empleos? Repito cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE): para el segundo semestre de 2007, de nuestros 27.403.078 habitantes, 65% integramos una fuerza laboral de 19.110.435. Para el primer semestre de 2007, unos 91.962 venezolanos se ocupan en agricultura, cría, pesca y caza; 1.328.699 manufacturan bienes; 1.025.197 construyen inmuebles; 91.962 extraen y transforman hidrocarburos; 964.752 transportan y almacenan bienes; 51.111 laboran en los servicios de electricidad, gas y agua. La ocupación influye en la conciencia: los obreros industriales son los más organizados, disciplinados y combativos; los de la construcción laboran frecuentemente a destajo y son más dispersos. Todos trabajan mucho y ganan poco. Son los llamados a instaurar la propiedad social sobre los medios de producción y las nuevas relaciones de producción.


¿HARÁN LA REVOLUCIÓN LOS EMPRESARIOS?

¿Será cierto que, según proclama el ministro del Trabajo, Roberto Hernández Wohnzieler, en abril de 2008 "En Venezuela presenciamos el hecho de que buen número de empresarios han asumido el proyecto socialista y no hay razón legítima para que los obreros, unidos, encaren su propio proyecto"? En el filme soviético Aelita, de Protazanov, un obrero exclama: "¿Una princesa dirigiendo una revolución proletaria? ¡No lo creo!". Yo tampoco. Unos 356.970 patronos proveen insuficiente empleo para nuestros 19 millones de trabajadores y se apropian del fruto de su trabajo: en 2007 el 20% más rico de la población confisca 47,7% del ingreso, y el 60% más pobre apenas se reparte 29,7% de él. Ninguna clase dominante renuncia sin lucha a sus privilegios.


¿QUIÉN PRENDE LA MECHA?

Las clases sociales no hacen la Revolución en forma homogénea y simultánea. Una fracción o grupo de clase explotada puede asumir dinámicamente la propulsión de las transformaciones y actuar como vanguardia. Pueden ser vanguardias fracciones de clase o de clases explotadas, movimientos sociales, partidos, fracciones del Estado, un ejército revolucionario, una intelectualidad, una alianza entre tales grupos. Para que una vanguardia asuma su condición de tal, debe contar con el consenso o la confianza de un amplio sector de una clase o de varias clases explotadas; para que la Revolución avance, debe existir identificación plena entre la vanguardia y los explotados; para que culmine, la vanguardia debe postular e imponer una ideología revolucionaria.


¿TENEMOS VANGUARDIAS REVOLUCIONARIAS?

Tenemos, si vamos a ver, lo que tenemos que tener.

1) ¿Tendremos movimientos sociales determinantes de la vida política mediante movilizaciones como la del 27 de febrero de 1989 y la del 13 de abril de 2002? ¡Presentes!

2) ¿Tendremos partidos revolucionarios? ¡Presentes!

3) ¿Tendremos fracciones del Estado comprometidas con un cambio revolucionario? ¡Presentes! 4) ¿Hay sectores revolucionarios en nuestro ejército? ¡Presentes!


¿TENEMOS UNA INTELECTUALIDAD REVOLUCIONARIA?

Trabajador intelectual es aquel cuyo trabajo es más mental que físico.

Intelectual es quien a partir de la prominencia obtenida en su obra creativa interviene de manera crítica y comprometida en el debate público. Los intelectuales son la vanguardia de los trabajadores intelectuales, pero pueden serlo de la Revolución y del género humano.

Marx, Lenin, Mao, Fidel, son intelectuales. Digo son, porque su pensamiento todavía mueve montañas y humanidades. Ese pensamiento no tiene otro fin que librar al ser humano de las vendas de la ideología y de la esclavitud del trabajo no creativo. Los intelectuales crean revoluciones porque quieren que toda la humanidad goce la dicha de crear. La derecha y cierto funcionariado mienten a voz en cuello y por todos los medios nacionales e internacionales que la intelectualidad está con la oposición.

Nada más falso. El talento es independiente de la ideología, pero pocas veces un proceso revolucionario ha contado con tan compacto equipo de pensadores y creadores que lo apoye desinteresadamente. Los intelectuales están con el proceso aunque el proceso a veces no esté con los intelectuales. Sólo los ciegos no pueden verlos, o no pueden ni verlos. Sólo quien no está ciego es intelectual.


¿TENEMOS, O SOMOS?

Los intelectuales producen el instrumento primordial de sometimiento o de liberación, que es la ideología. Las cadenas que oprimen al proletariado son mentales, pero para romperlas debe poder verlas a la luz de la idea. Así como los obreros se afanan o se extinguen en sembradíos, minas, talleres, los intelectuales se enlodan o se liberan en los aparatos ideológicos: academias, laboratorios, medios. Cuando todo les es negado crean o conquistan sus propios aparatos y combaten como guerrilleros. Contra la idea de la riqueza oponen la riqueza de la idea: la única que sólo tiene sentido si es compartida. No es un trabajo: es un destino.


http://luisbrittogarcia.blogspot.com



martes 8 de julio de 2008

 
Comentarios del Profesor Vladimir Acosta sobre el rescate de Ingrid Betancourt


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